Envía parlamentarios, representantes de la cultura, las ciencias, premios Nóbel, ex-jefes de Estados, diputados, senadores y cuanto sujeto quiere participar. Sólo es cuestión de presupuesto. Profesores de ciencia política, becarios, militantes, asesores. El espectro es amplio y cubre todo el campo ideológico. El tour de las elecciones . Cada cierto tiempo, partidos , sindicatos y demás organizaciones premian con un viaje en calidad de: “observador internacional”. Hay quienes han recorrido todo América latina, desde México hasta Chile. No hay nada que temer. La situación esta controlada y es una mera formalidad. Se trata de turismo electoral. Se conoce gente, paisajes, comidas exóticas, se puede ligar y ademas se ejerce cierto poder, lo que nunca esta mal.
El señor James Carter, por ejemplo estará en la Capital y será trasladado según convenga. Todo esta perfectamente organizado. Cubren todo el espacio geográfico y son pagados por sus respectivas organizaciones. Bien es cierto que su honorable presencia, dirán algunos, en caso de conflicto puede legitimar un proceso electoral. No olvidemos Venezuela por ejemplo. Pero para este viaje no necesitamos alforjas. Si se quiere dar un golpe de Estado o invalidar un proceso electoral se hará con o sin observadores.
Ahora bien, vemos que en México el fraude electoral en estas elecciones presidenciales ha sido mayúsculo ¿Y donde estaban los observadores?. ¿Comiendo tamales?. ¿Tacos?. ¿Enchiladas? A lo mejor les paso factura la venganza de Moctezuma y jugo a favor del PAN. Resulta bochornoso que la delegación del Parlamento Europeo salga por peteneras y se quede a medias tintas. No podía ser de otra manera. Se avala el proceso electoral, su portavoz era del grupo del Partido Popular. )Pero no vieron el fraude?. )No estuvieron en el conteo y el cierre de urnas.? )Donde estaban? Y no me digan que eran pocos y que justo los mandaron donde no hubo fraude. Fue desde el vamos que se manipula el resultado y los observadores estaban en su sitio o pensando en las musarañas.
Me pregunto : qué sentido tiene mantener una figura internacional cual es la de observador internacional, si cuando surgen problemas huye o esconde la cabaza y mira para otro lado. Es decir solo sirve cuando las elecciones están cocinadas, no hay problemas y se va para pasar un buen rato en compañía de amigos, adversarios y correligionarios. Lo realmente doloso consiste en el descrédito de una opción política cuya validez podría ser realmente utilizada a escala internacional como fiscalizador , solo que como de costumbre sirve para fines espurios de corte propagandístico del primer mundo. Nunca Estados Unidos, España u otro país europeo tendrá observadores. sus procesos se fiscalizan a si mismos. Cuestión que esta mas que en duda si vemos Italia por ejemplo. Así, en el caso que nos ocupa México, mal quedan cuando todo indica que se han ido por la puerta trasera al menor indicio de problemas. Por ello, es mejor acabar con esta farsa de una vez por todas. Si se quiere hacer turismo electoral hay otras formas y no a costa de los procesos políticos y las luchas democráticas de los pueblos de América latina. La figura del observador internacional electoral no funciona es un cuento y hay muchos que viven de él y de la sopa boba. Como de costumbre.
