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Agosto 18, 2026

México , elecciones y los observadores internacionales

Desde los años ochenta del siglo XX, para evitar fraudes y tropelías electorales, los países del primer mundo aportan un mecanismo de control sobre las  democracias transicionales de América latina, África y Asia. Se trata de  confirmar que los procesos electorales en dichos continentes sean limpios.  Que ganen los candidatos mas votados en las urnas y no los que roban, queman o  urden una estafa  el día de las elecciones.  Para ello nada mejor que contar con  oteadores imparciales.
Así, con un manual bajo el brazo y años experiencia  votando en democracia,  una vez concluida la guerra fría, la vieja Europa Comunitaria, siempre tan madrugadora se compromete con sus  personeros e instituciones.
 
Envía parlamentarios,  representantes de la cultura, las ciencias, premios Nóbel, ex-jefes de Estados, diputados, senadores y cuanto sujeto quiere participar. Sólo es cuestión de presupuesto. Profesores  de ciencia política, becarios, militantes, asesores. El espectro es amplio y cubre todo el campo ideológico. El tour de las elecciones . Cada cierto tiempo,  partidos , sindicatos y demás organizaciones premian con un viaje en calidad de: “observador internacional”. Hay quienes han recorrido todo América latina, desde México hasta Chile. No hay nada que temer. La situación esta controlada y es una mera formalidad. Se trata de  turismo electoral.  Se conoce gente, paisajes, comidas exóticas,  se puede ligar y ademas se ejerce cierto poder, lo que nunca esta mal.

Las primeras ocasiones en las cuales viajaron  fue en Centroamérica. Nicaragua sumida en una guerra de baja intensidad y con un ejercito contra fue escenario de control. Perdieron los sandinistas, nada que objetar. Las elecciones fueron limpias. Luego siguió  El Salvador, Guatemala, Honduras. En fin, desde la última década del siglo XX, con tantas elecciones, los observadores  no dan abasto.  Llegan con unos días de antelación y se retiran según agenda. Aprovechan para dar conferencias, hacer relaciones o  conocer el lugar. Comparten con los triunfadores la alegría del momento. Emiten un informe  alabando el buen comportamiento cívico de la población,  reconociendo que no se han producido incidentes graves, que no hay   indicios de fraude ni violencia en el proceso electoral. Redactan otro comunicado agradeciendo a las autoridades el disponer de los medios para  realizar su trabajo   y por último se felicitan por el resultado hasta la próxima oportunidad. No sin antes destacar la gran  responsabilidad de los ciudadanos en la fiesta de la democracia que es ir a votar. En otros términos, que las papeletas estaban en su sitio, los votantes votando, los presidentes de mesa, los delegados de partidos, las urnas y la parafernalia funcionaba. Las reglas del juego se cumplían a raja tabla.  Las horas de votación se respetaron.  La paz se mantuvo, las fuerzas de orden público actuaron protegiendo a la ciudadanía y las instituciones dieron los resultados a tiempo. Nada raro. En ocasiones, surgen discrepancias y algunos observadores apuntan  problemas menores que no empañan o desdicen el comportamiento democrático de la ciudadanía. Así, trascurre el día de trabajo. Se reparten el país, según jerarquía. 

El señor James Carter, por ejemplo estará en la Capital y será trasladado según convenga. Todo esta perfectamente  organizado.  Cubren todo el espacio geográfico y son pagados por sus respectivas organizaciones. Bien es cierto que su honorable presencia, dirán algunos, en caso de conflicto puede  legitimar un proceso electoral. No olvidemos Venezuela por ejemplo. Pero para este viaje no necesitamos alforjas. Si se quiere dar un golpe de Estado o invalidar un proceso electoral se hará con o sin observadores.
 
Ahora bien, vemos que en México el fraude electoral en estas elecciones presidenciales ha sido mayúsculo ¿Y donde estaban los observadores?. ¿Comiendo tamales?. ¿Tacos?. ¿Enchiladas? A lo mejor les paso factura la venganza de Moctezuma y jugo a favor del PAN.  Resulta bochornoso que la delegación del Parlamento Europeo salga por peteneras y se quede a medias tintas. No podía ser de otra manera. Se avala el proceso electoral, su portavoz era del grupo del Partido Popular. )Pero no vieron el fraude?. )No estuvieron en el conteo y el cierre de urnas.? )Donde estaban? Y no me digan que eran pocos y que justo los mandaron donde no hubo fraude.  Fue desde el vamos que se  manipula el resultado y los observadores estaban en su sitio o pensando en las musarañas.
 
Me pregunto : qué sentido tiene mantener una figura internacional cual es la de observador internacional, si cuando surgen  problemas huye o esconde la cabaza y mira para otro lado. Es decir solo sirve cuando las elecciones están cocinadas, no hay problemas y se va para pasar un buen rato en compañía de amigos, adversarios y correligionarios. Lo realmente doloso  consiste en el descrédito de una opción política cuya validez podría ser realmente utilizada a escala internacional como fiscalizador , solo que como de costumbre sirve para fines espurios de corte propagandístico del primer mundo. Nunca Estados Unidos, España u otro país europeo tendrá observadores. sus procesos se fiscalizan a si mismos. Cuestión que esta mas que en duda si vemos Italia por ejemplo. Así, en el caso que nos ocupa México,  mal quedan cuando  todo indica que se han ido por la puerta trasera al menor indicio de problemas. Por ello, es mejor  acabar con esta farsa de una vez por todas. Si se quiere hacer turismo electoral hay otras formas y no a costa de los procesos políticos y las luchas democráticas de los pueblos de América latina. La figura del observador internacional electoral no funciona es un cuento y hay muchos que viven de él y de  la sopa boba. Como de costumbre.