En el caso del Informe Valech, hay que decir que el Gobierno del Presidente Lagos, desde un principio, pareció no tener el menor interés en su divulgación. De hecho, dio la impresión de que el Presidente cumplía con un deber incómodo, entregando, sin ningún anuncio previo, un mensaje al país extremadamente discreto y exento de toda ceremonia; de esas que tanto agradaban al Presidente Lagos, como aquella en que pasó a hacer suya -aunque no nuestra- con su firma la Constitución de 1980 después de su última reforma de 2005. ¡Qué contraste en la mise en scene entre ambas ocasiones!
Pero lo más grave fue que se nos dejó esperando la publicación de dicho informe, lo que todavía no ocurre. En consecuencia, me parece este un buen momento para divulgar ampliamente ambos documentos y permitir así su conocimiento y estudio reposado, después de transcurrido un tiempo más que prudente para aquietar los ánimos. Parafraseando a Primo Levi, “Si no ahora, ¿cuándo?”.
