Hacia 1780, y desde las páginas de la Encyclopédie méthodique, el geógrafo Masson de Morvilliers formuló una pregunta destinada a provocar efectos poco saludables: “¿Qué se debe a España?” Nada, era la respuesta. El desafío ocasionó un considerable revuelo y pronto llovieron las réplicas de publicistas dispuestos a ensalzar las aportaciones patrias, mediante Apologías de España, una de ellas, la de Juan Pablo Forner, de notable calidad, pero ya orientada como las demás a confundir la exaltación de las glorias propias con la condena de quienes en España compartían el racionalismo ilustrado. La polémica entre Forner y Luis Cañuelo, brillante e irónico debelador de aquel, mostró que la entrada en escena de los apologistas conllevaba un apagón para las Luces. El periódico de Cañuelo, El Censor, fue prohibido y él condenado por la Inquisición a abjurar de leviy por Floridabl
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