
Las empresas chilenas se han desarrollado en uno de los escenarios posiblemente más favorables del mundo, con altas tasas de ganancias. De una u otra manera, han logrado sortear crisis tras crisis y paralizar el transcurso de la historia, trabajo que han realizado, y este es un dato clave, con la colaboración de los gobiernos de turno. Es un proceso virtuoso para ellas, marcado por el lucro y la rentabilidad, que circula por un carril aparentemente aislado al resto del país.

“No hay libertad auténtica si no se termina con la enajenación del individuo sometido a la brutal encrucijada de la incultura, la falta de trabajo, la falta de atención médica, el hambre y la miseria.”…



El martes 7 de junio el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior solicitó el procesamiento de Cheyre, como encubridor de quince homicidios y secuestros calificados de prisioneros políticos en el Regimiento Arica de la Serena, en septiembre de 1973. En ese momento Cheyre era teniente, y era ayudante del entonces coronel Ariosto Lapostol, jefe de la unidad militar, para quien el Programa de DDHH solicitó su procesamiento en calidad de autor de los mismos delitos.
