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Agosto 18, 2026

Sergio Missana: “Fui editor del Informe Rettig, mis novelas tienen que ver con la memoria”

 Guadalajara.- Sergio Missana (1966) se forjó como escritor en el taller literario de Diamela Eltit y como lector en casa de José Donoso; hizo de lado el ejercicio periodístico por un posgrado en Literatura. Es autor de: El invasor (1997); Movimiento falso (Lom, 2000); La calma (2005); La máquina de pensar de Borges (Lom, 2003) y El día de los muertos (FCE, 2007).   

Entre la prisa del Homenaje Nacional a Carlos Fuentes, Sergio Missana aceptó una “cuña” con Clarín.cl, reconociendo la devoción que siente por México (aquí ha publicado dos novelas), su deuda con el autor de La región más transparente (1958) y con el resto del Boom Latinoamericano; además recordó los años fuera del país y el shock del regreso a Chile.
 
Un dato casi desconocido: su participación en la redacción y corrección –siendo editor- del Informe Rettig (1991). Algo intuía el crítico Julio Ortega, cuando escribió en su blog: “No olvido la prosa tersa, de aliento analítico y fluidez proustiana, de Sergio Missana en El día de los muertos (Fondo de Cultura Económica), que revisita la tragedia chilena del 73 desde los ojos de hoy”.     
 
MC.- ¿Cómo te sientes entre la numerosa delegación de escritores chilenos en México?
SM.- Estoy muy contento, feliz de participar en el Homenaje Nacional a Carlos Fuentes.
 
MC.- ¿Dónde conociste a Carlos Fuentes?
SM.- La fortuna de conocerlo sucedió en Estados Unidos, yo vivía en San Francisco; mira, he publicado dos novelas en México: Movimiento falso (Ediciones Era, 2002) y mi última novela El día de los muertos (FCE, 2007) la presentó Carlos Fuentes –el año pasado- en la Feria del Libro de Guadalajara.
 
MC.- Cuando le pregunté a Carlos Fuentes si estaba en deuda con Neruda, me contestó con otra pregunta: -“¿Quién no está en deuda con Neruda?”. Sergio, ¿tú estás en deuda con el Boom Latinoamericano?
SM.- Todos estamos en deuda por haberlos leído, por la gran contribución que hicieron en su momento a la novela, no solamente latinoamericana, sino a la novelística mundial. Además de mi relación de lector, con Carlos Fuentes hay una amistad muy entrañable, él –como parte de los autores del Boom- es muy generoso con los escritores jóvenes, -te decía- Carlos Fuentes presentó mi novela en la FIL Guadalajara, al año siguiente me invitó para que yo lo presentara en la Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile. La profunda deuda es como lector, más que las circunstancias de nuestra amistad.
 
MC.- ¿Cuánto tiempo pasaste en el extranjero?
SM.- Viví 10 años fuera de Chile, estudié un doctorado en Literatura Española y Latinoamericana en la Universidad de Stanford; luego viví 4 años en Madrid. Estoy de vuelta en Santiago desde hace dos años.
 
MC.- ¿Cómo vives el shock del regreso a Chile?
SM.- Todavía me estoy adaptando a volver, es muy interesante, pero hay una parte muy complicada; Chile tiene un aspecto lejano, muy remoto del mundo.
 
MC.- Pero, ¿qué te causa mayor conflicto del regreso después de San Francisco y Madrid?
SM.- Todos los lugares cambian, son 14 años fuera, vivo el shock del cambio; Chile en la actualidad es una sociedad volcada a la modernidad, hacia el futuro, que mira para adelante. Chile se ha norteamericanizado eso me resulta chocante, salir de Estados Unidos y ver la manera en que se homologan las costumbres de mi país.
 
MC.- Finalmente, ¿por qué subsistió la memoria en tu vida y narrativa?
SM.- Yo trabajé en una época temas de derechos humanos, de hecho fui editor del Informe Rettig, no participé en la elaboración, simplemente como editor en la corrección del texto; también colaboré con Amnistía Internacional/Chile, varios de mis textos tienen que ver con la memoria, por lo menos las dos novelas que he publicado en México: Movimiento falso (Era, 2002) y en El día de los muertos (FCE, 2007) la primera mitad de la trama transcurre el 4 de septiembre de 1973, una semana antes del golpe de Estado de Pinochet.