La Distribuidora Comercial Textil Limitada (Dicotex) es una de las empresas de la textil Monarch, de las familias Magnasco y Asté. Francisco Del Río Montt es el gerente general de Dicotex y figura en el directorio de Monarch, compuesto además por Darío Asté Cánepa, Fernando Magnasco Asté, Aldo Magnasco Asté, Roberto Asté Otondo, Dario Manuel Asté Otondo, Eduardo Thieme Magnasco y Claudio Magnasco Diez.
Les ha ido bien con sus negocios inmobiliarios y las inversiones financieras, que son manejadas por Inversiones Azzurra, también parte del grupo. De ésta depende Inmobiliaria La Confianza, cuyo nombre es un homenaje a la primera tienda de la familia, creada en Iquique, en 1937, en conjunto con la familia Solari Magnasco, los dueños de Falabella. Según La Tercera, el grupo “principalmente invierte en el extranjero y trabaja con Larraín-Vial, Celfin Capital y Bansander Invesment. El negocio agrícola es una veta que vienen desarrollando desde 1983. En la actualidad exportan kiwis, ciruelas y nueces, esto último a través de Agrícola Julia. En tanto, los envíos anuales de uva de mesa superan las 100.000 cajas. En la zona central cuentan con 300 hectáreas, principalmente en la VI Región, y en Osorno cuentan con 1.000 hectáreas destinadas a la producción de granos y a la engorda de ganado”, dice La Tercera.
A pesar de los buenos negocios a los trabajadores les dicen que “no tiene dinero para subir los sueldos”. Durante 15 días permanecieron en huelga las 73 trabajadoras del Sindicato de Dicotex, vendedoras de productos Monarch. “En Dicotex hay unos 250 trabajadores, desde Antofagasta a Puerto Montt”, dice Andrea Leiva, presidenta del Sindicato. “La inmensa mayoría de las trabajadoras y trabajadores vio con buenos ojos la constitución del Sindicato y ésta negociación que nos tocó encabezar”, agrega.
Señalan que durante la movilización, la empresa contrató “rompehuelgas” violando las disposiciones legales. El Sindicato solicitó una fiscalización a la Inspección del Trabajo y las dirigentas sindicales acompañaron a la inspectora a constatar la infracción hasta la casa central de la empresa, ubicada en calle Santa Elvira Nº 76, comuna de Santiago.
“Se constató el reemplazo de trabajadores en la fiscalización”, agrega Andrea Leiva. “La huelga se realizó por la nula respuesta del empleador a nuestras peticiones. Estuvimos dos semanas en la huelga, con mucho entusiasmo y muy unidas. Finalmente, no se consiguió todo lo que esperábamos, pero se avanzó. Terminamos la huelga para que la gente pasara una Navidad grata. Es un hecho que la empresa Dicotex y sus directivos contaban con eso, presionándonos a terminar la movilización”, agrega.
Las dirigentas sindicales relatan que durante la huelga, además, la empresa hizo varias acusaciones de “actos vandálicos”. “Por ejemplo, nos acusó que habríamos quebrado vidrios y encadenado las puertas de un local, y que le pusimos silicona a unos candados para que el local no pudiera abrir. Todo eso es falso, absolutamente. Creemos que lo que quiso hacer con esas acusaciones fue amedrentarnos, y prolongar la huelga para desgastarnos. Ocupó esos argumentos precisamente para no negociar con los trabajadores”, señala la presidenta del Sindicato.
Relatan que durante la negociación, el representante de la empresa en dos oportunidades no se presentó en la Inspección a pesar de haber sido citado. Sólo el martes 9 y miércoles 10 de diciembre, acudió. Según las trabajadoras, la empresa contaba con que los trabajadores volverían al trabajo “por su propia voluntad, por la quincena, por no perder ese dinero”. Pero los trabajadores finalizaron la huelga porque “se consiguieron algunos beneficios y para pasar unas fiestas de fin de año más gratas”, agregan.
“Ganamos que las personas que no tenían el bono de locomoción ahora lo tengan; que el personal administrativo tenga un bono anual de producción; que a los varones se les entregue uniforme; se ganaron incentivos variables sujetos a resultados -comisiones, como premios de venta-, se ganó un bono para las vendedores o gente que trabaja en Santiago Centro; y otro para las vendedoras que no tenían bono de caja: 5.000 pesos que antes sólo recibían la jefa y la segunda del local”, dice Andrea Leiva. “Lamentablemente, no se ganó aumento de sueldo, pero esa batalla encabezará la próxima negociación”, agrega Erica Muñoz, tesorera del Sindicato.
Aseguran que el empleador, basándose en las acusaciones de “vandalismo”, se negaba a negociar, que escondió a gente en la oficina de Santa Elvira, amenazó a los trabajadores que iban a ser despedidos por ‘prácticas desleales’, “acusándonos de haber sido ‘irrespetuosos’ y ‘causar desmanes’, e ‘impedir el ingreso de los no sindicalizados a los locales'”, dice Erica Muñoz. Según la dirigenta, la empresa deberá cancelar una multa de 4 UF por cada trabajador reemplazado ilegalmente. “Las trabajadoras de regiones no se presentaron a trabajar, sumándose a la huelga a pesar que son muy pocas las compañeras que tenemos afiliadas en regiones. Estuvieron en sus casa pero solidarizando con nosotras”, añade Andrea Leiva.
Las trabajadoras de Dicotex venden los productos Monarch y de otras marcas que pertenecen al mismo grupo económico. Según las dirigentas el representante legal de Dicotex es Francisco del Río, quien es, además, gerente general de los locales Monarch, y Eduardo Thieme Magnasco que pertenece al directorio, también figura en el directorio de Monarch.
“Nuestro sindicato va a continuar… salimos fortalecidas de esta negociación. Las trabajadoras y trabajadores estuvimos tratando de formar un Sindicato por más de trece años. Es primera vez que hay Sindicato en la empresa y la gente quiere que el Sindicato siga. Se siente protegida y orgullosa por el hecho de que exista una organización que luche por sus derechos”, dice Erica Muñoz. “Se levantó la autoestima de la gente, que estaba acostumbrada a callar y llorar… Ya nunca más podrán pasarnos a llevar porque ahora sabemos que tenemos derechos, y que unidas podemos lograr más beneficios y mejorar nuestras condiciones laborales”, agrega Andrea Leiva. “Todo lo que pasó nos da más fuerza para, a futuro, en otras negociaciones conseguir mejores resultados, consideramos un triunfo haber formado el Sindicato, mantenerlo a pesar de las presiones y el miedo de algunos trabajadores, y haber llegado a una huelga para obtener beneficios. Nadie se bajó del Sindicato, todas quieren que se fortalezca y siga existiendo”, concluye Erica Muñoz.
