No se sabe qué va a ser de la economía, no se sabe si esto se terminará de hundir y pasaremos hambre, pero hambre con ilusión. Nos alimentaremos de pedacitos del sueño de Luther King, repartido hoy como hostias de iglesia entre la población demócrata.
Pero el nuevo presidente también comienza arrastrando más enemigos que de costumbre. Ahora ya no hay impedimentos democráticos, legales ni más conejos salidos del sombrero para impedir su llegada a la presidencia. Ya no hay opciones para aquellos que se niegan a aceptar el resultado electoral, que en muchas ciudades de los estados del sur se está utilizando como reclamo para vender armas. Por eso, el riesgo, el miedo y la sospecha de que pueda sufrir un atentado y ser asesinado crece de manera exponencial según se acerca el 20 de enero. A la colección habitual de locos y perturbados hay que añadir un enorme y poderoso sector de la población americana dispuesta a cualquier cosa antes que ver a un presidente negro sentado en la Casa Blanca. El inminente (dicen) desbloqueo de Cuba, la extinción de Guantánamo, la mirada puesta en el cambio climático son (entre otros) temas muy calientes y en los que está la fuerza de miles de millones de dólares en contra. De entrada dice que retirará las tropas de Irak en 16 meses, algo que cortará los beneficios multimillonarios de muchas empresas dedicadas a “la defensa”. El mundo que hereda este hombre “flacucho” como le llamó el Gobernador de Los Angeles es un caos. Probablemente el trabajo de muchos en la Casa Blanca y casas afines, será quemar documentos antes de que caigan en otras manos y lleguen a la luz pública. ¿Sabremos cuáles son realmente las relaciones entre el gobierno y las empresas inmiscuidas en “las guerras contra el terrorismo”? ¿Se desvelarán los secretos y vacíos relacionados con el 11 S? No creo, pero el gobernador de L.A. ahora debería darse cuenta que este delgadito tiene ahora mucha más fuerza que todos los músculos de Conan el Bárbaro y sin pisar un gimnasio. ¡Jódete de envidia, Arnold! Ahora viene lo más difícil: cumplir promesas. Muchos creen ver ya las luces del famoso “cambio” ofrecido en las elecciones, lo saborean ya como algo dulce, aunque para otros tantos sea amargo, incluso venenoso.Los problemas económicos posiblemente creados o aumentados a propósito como bienvenida a la nueva administración, son tan grandes que quizá retrase muchas de las iniciativas. La vida de la gente, no solo en EEUU si no en el resto del mundo, depende de la economía y no del color de la piel. ¿Notaremos el cambio?
Conceptos negativos a parte, si este hombre representa menos injusticia, menos guerra, menos desgracias, menos misiles, menos presos en Guantánamo, menos barcos-prisión… creo que todos habremos ganado y el mundo podrá saborear entonces ese cambio.
Autor: Pablo Jato
Medio: World Image Press
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