El escritor portugués José Saramago consideró que la llegada de Barack Obama a la política estadounidense es una revolución. “Es una revolución tal que, aunque Obama hubiese perdido a última hora, no dejaría de serlo, porque en el consciente e inconsciente colectivo e imaginario del norteamericano esto no tiene vuelta atrás, a no ser que resuciten rápidamente al Ku Klux Klan y lo pongan a funcionar en todas las ciudades”, señaló el Nobel de literatura antes del desenlace de las elecciones estadounidenses.
“Fui rápido en la respuesta: desmontar la base militar de Guantánamo, mandar de vuelta a los marines, derribar esa vergüenza que ese campo de concentración y de tortura, volver la página y pedir disculpas a Cuba. Y, de camino, acabar con el bloqueo, ese garrote con el que, inútilmente, se pretendió doblegar la voluntad del pueblo cubano”, sostuvo Saramago.
También manifestó que esperaba que el resultado final de estas elecciones acabe invistiendo a la población norteamericana de una nueva dignidad y de un nuevo respeto por los demás.
“Pero me permito recordarles a los falsos distraídos que, lecciones de la más autentica de las dignidades, de las que Washington podría haber aprendido, las ha estado dando cotidianamente el pueblo cubano en casi cincuenta años de patriótica resistencia”, agregó el dramatugo.
Pidió al nuevo Presidente estadounidense que “por favor, por lo menos haga algún gesto. Al contrario de lo que quizá le hayan dicho en los corredores del senado, esa isla es más que un dibujo en el mapa. Espero, señor presidente, que algún día quiera ir a Cuba para conocer a quien allí vive. Finalmente. Le prometo que nadie le hará daño”.
José Saramago es escritor, periodista y dramaturgo. En 1998 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca destacó su capacidad para “volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”.
