A altas penas de presidio fueron condenados 24 ex carabineros por su responsabilidad en el secuestro, tortura y homicidio de 31 víctimas de la dictadura militar, hechos ocurridos en la ciudad de Osorno, en septiembre y octubre de 1973. Entre los condenados hay un general, un coronel y decenas de suboficiales. Es la condena más numerosa dictada por un juez en casos de violaciones a derechos humanos durante la dictadora de Augusto Pinochet. Las sentencias fueron adoptadas el martes pasado por la jueza Ema Díaz, de la Corte de Apelaciones de Valdivia, y condenó a presidio perpetuo al coronel retirado Adrián Fernández, en tanto el general Nelson Rodríguez y el ex teniente coronel Antonio Baros recibieron penas de 20 años. De los restantes suboficiales, otros cinco fueron condenados a 20 años de presidio, dos a 15 años, uno a 5 años y el resto recibió penas de 4 años.
En el fallo de más de 200 páginas, la jueza Díaz rechazó aplicar amnistía y prescripción a los autores, cómplices y encubridores. Incluyó además penas por tortura de nueve prisioneros sobrevivientes.
Entre las víctimas hay 14 detenidos desaparecidos. La mayoría de ellos fueron miembros de los partidos Comunista y Socialista y eran obreros. Otros siete fueron ejecutados y sus cuerpos fueron recuperados por sus familiares.
Se trata del quinto caso en que se decretó una pena de presidio perpetuo, después de los crímenes por la Operación Albania, el asesinato del líder sindical Tucapel Jiménez, el homicidio del carpintero Juan Alegría Mundaca -para cubrir el crimen de Jiménez- y la muerte de los tres comunistas degollados en marzo de 1985.
La sentencia de la magistrada denegó aplicar amnistía y prescripción a los autores, cómplices y encubridores. Además incluyó en su dictamen penas por tortura de nueve prisioneros sobrevivientes.
