Amnistía denuncia políticas antiterroristas de Blair

Londres/Madrid.- Amnistía Internacional publicó hoy un crítico informe de 83 páginas en el que se denuncian los efectos perjudiciales de las políticas antiterroristas del Reino Unido en los derechos humanos.

El nuevo informe ofrece un exhaustivo análisis del impacto de las medidas antiterroristas británicas en los derechos humanos como también documenta cómo el Reino Unido ha tratado de eludir sus obligaciones en relación con los abusos contra los derechos humanos cometidos por las fuerzas armadas británicas en Irak.

                       
Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, puso de relieve la gran preocupación de la organización ya que existe actualmente un peligroso desequilibrio entre las acciones draconianas que está llevando a cabo el Reino Unido en nombre de la seguridad y su obligación de proteger los derechos humanos. “Estas medidas empañan la imagen del Reino Unido, su capacidad para promover los derechos humanos en el exterior y menoscaban el Estado de Derecho del país,” denunció.
Asimismo, AI criticó al gobierno británico por su práctica “kafkiana” de detener a presuntos “terroristas” extranjeros durante años basándose en pruebas secretas. Tras una resolución de los jueces lores en la que consideran la detención de estas personas discriminatoria e incompatible con el derecho a la libertad, en lugar de excarcelarlos, el gobierno promulgó una ley que permite la emisión de “órdenes de control” que restringen su libertad, sus movimientos y sus actividades, sean o no ciudadanos británicos.
“Lo más preocupante de todo es el esfuerzo del gobierno británico por menoscabar la prohibición absoluta de la tortura”, afirmó Khan.
 
El informe coincide con las crecientes peticiones de que se clausure el centro de detención estadounidense de la bahía de Guantánamo. Amnistía Internacional ha reiterado su petición de que se cierre dicho centro y ha pedido al Reino Unido que aclare su postura.

“El Reino Unido debe hacerse cargo inmediatamente de los casos de al menos ocho residentes en el Reino Unido que siguen recluidos en la bahía de Guantánamo. Guantánamo no es sólo una ‘anomalía’, como la ha calificado el primer ministro, sino una aberración, y el Reino Unido debe emplear su influencia con Estados Unidos para lograr que se cierre”, manifestó Irene Khan.