Me he sentido tentada a escribir, es imposible no opinar ante lo que acontece con la principal empresa que monopoliza la información en Chile: El Mercurio.
Y ya no le basta a El Mercurio con que sea a nivel a nacional, porque del caso Clarín, pocos y pocas ciudadanas
chilenas tienen idea de lo que implica esta lucha que viene dando hace ya algunos años la Fundación Allende de España, justamente,porque los grupos: El Mercurio y Copesa de las cuales depende casi el 80% de los medios que circulan en nuestra larga y angosta faja de tierra, se han dado a la irresponsable tarea de desinformar a la opinión pública, levantando historias referidas a falsos dueños y a engendrar el
temor que extranjeros quieren sacarle plata al Estado Chileno y que quizás un diario de izquierda se teje desde afuera.
Lo que en Chile no se sabe es justamente a lo que alude el artículo de portada de hoy de Clarín, y es que el estado Chileno con DINERO DE TODOS LOS CHILENOS Y CHILENAS, sigue gastándose sin ninguna vergúenza fubettes de abogados que seguramente deben cobrar miles de dólares por la hora de asesoría, simplemente , porque los abogados chilenos no han sido capaces de hilvanar argumentos que convenzan al tribunal internacional que la Fundación Allende está equivocada en pedir una indeminización y que le devuelvan lo que le fue confiscado.
¿Será que acaso no hay argumentos que defender?
El adormecimiento ciudadano del que padecemos los chilenos y chilenas, radica sociológicamente en que en plena dictadura el mercado nos lo metieron por osmosis. Entonces cualquier cosa que suene a Derechos Humanos, a Dictadura… suele ser asunto justamente del pasado. En esto ha contribuido generosamente el discurso público en general y cuando digo discurso público me refiero a que todas las instituciones públicas, de han dado a la tarea de habar de democracia, cuando todavía falta bastante camino por recorrer y varias cuentas pendientes que zanjar, por ejemplo devolverle a sus propietarios El Clarín y asumir con ello, que el mercado de la información podría tener una competencia llamada Clarín.
¿De qué temer?
Clarín fue hasta antes de la dictadura el periódico con mayor número de lectores en Chile y quizás en América Latina. Fue una voz a través de la cual los actores políticos de aquellos años se decían directamente las cosas, aunque la editorial tuviese claros giros izquierdistas. Clarín, tenía lo que se denomina credibilidad, un valor que en estos tiempos es difícil de conseguir desde un medio de comunicación.
Clarín tenía lectores y lectoras fieles y aunque no he revisado las cifras, me permitiré especular que es probable que haya sido muchísimo más leído que El Mercurio y toda la cadena de diarios que se distribuyen con otros nombres en el norte del país (Las estrellas) y en el sur (los autrales).
La dictadura de Pinochet lo acalló, como lo hizo con otros medios chilenos. Pinochet y sus secauces sabían desde que recibieron las instrucciones en la Escuela de Panamá, que uno de los principales asuntos que se deben controlar, cuando el poder es “tomado por la vía violenta” son los medios de comunicación.Por que son los medios, las principales fuentes a través de las cuales los seres humanosconstruyen su modelo del mundo. Por lo tanto desde ese punto de vista, todo aquel medio que hable en contra de las ideas de los que se “toman el poder” deben ser “silenciados” o “censurados”, porque son considerados “enemigos de la patria”.
Pero nadie contaba que desde España, el abogado que nos dio esa inmensa alegría hace unos años, de procesar a Pinochet por crímenes contra la Humanidad en Londres, Joan Garcés se diera a la tarea de recuperar Clarín,luego de que Víctor Pey, el único propietario de Clarín, haya cedido sus derechos a la Fundación Presidente Allende, que preside Garcés desde España.
Pero ese nadie en Chile tiene rostros y nombres, son actores sociales que para el colmo de los males pertenecen a todo el espectro político chileno. ¿Si no porqué parlamentarios ligados al socialismo, lo más o menos progresistas, nunca han solicitado conformar una comisión para investigar el asunto, así como lo hicieron con casos de supuesta corrupción ocurridos en Codelco o en el Mop?. ¿Cuál es el verdadero temor de que Clarín circule libremente en Chile? .
Obviamente intereses de mercado, pero lo que parece más serio es el temor de que un medio que estuvo firme junto al pueblo, vaya descubriendo poco a poco con el trabajo de periodistas y colaboradores lo que se esconde tras el velo de estos 16 años de construcción democrática en Chile.
Lo que se teme es que salgan a relucir nuevos actores sociales que por su diversidad étnica, sexual, de pensamiento, de género no están siendo considerados en als esferas de poder y que por ende no cuentan con representación en los medios tradicionales como la cadena de El Mercurio y de Copesa.
El que nada hace, nada teme… dice el sabio dicho popular, sin embargo aquí se hace mucho a expensas el descuido de los ciudadn@s chilen@s que no tienen idea cuánto dinero se ha invertido el Estado Chileno a través del Consejo de Defensa del Estado y otros funcionarios en tratar de frenar la libre circulación de Clarín.
No sólo Clarín
Pero para colmo de males, esta no es la única grieta que tiene el Marcurio. desde sus incios, como empresa con sede el Valparaíso, el Mercurio así como anda desprestigiando a Clarín, inició a fines del 1800 una campaña de desprestigio en contra de los mapuches, el único pueblo originario que resistió a los embates de los colonizadores y luego de los chilenos. El Mercurio alentaba y exigió a los gobiernos de ese entonces”acabar con esa raza sin educación, sin dios, que prefieren el alcohol a producir la tierra”…
y exigía la intervención del ejército. Así fue como luego se llevó a cabo la “Pacificación de la Araucanía”.En ese genocidio, el Mercurio también tiene mucho que explicar. Aunque las editoriales de aquellos años se excusaban que “teniéndolos allí (es decir entre el territorio históricamente mapuche comprendido entre el río Bío y el Toltén),Chile nunca podría sumarse a las potencias económicas”.
En la actualidad, el asunto del racismo no ha dejado de ser expresado en El Mercurio. En Chile hay un total de 25 investigaciones de pregrado, master y doctorado, que utilizando teorías provenientes de la psicología social, de la lingüística han arrojado interesantes resultados. El Mercurio y sus cadenas de diarios regionales. Copesa con su multiplicidad de medios, reproducen visiones estereotipadas, prejuiciosas y racistas en contra del pueblo mapuche. Las estrategias utilizadas en su forma de escribir, corresponden a lo que actualmente se denomina racismo velado, que obviamente no deja de ser racismo.
Obviamente las organizaciones mapuches han hecho lo suyo, han generado sus propios webs y han organizado medios propios, desde donde reivindican sus derechos, lo que para El Mercurio y Copesa, se corresponde con actos financiados por el extranjero que tiene por objetivo desestabilizar el orden institucional.
Así se ha tejido el poder de El Mercurio, ahora se encuentra ante la mira de La Haya, veremos cómo se comporta esta institución, frente a la reiterada violación al derecho de expresión de grupos minoritarios en Chile y frente al desprestigio intencionado en contra de Clarín.