Bush admitió vigilancia secreta después del 11-S

 El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reconoció este sábado que firmó una orden secreta después los atentados del 11 de septiembre de 2001 para permitir la vigilancia de ciudadanos en Estados Unidos. En una declaración por radio poco habitual, Bush defendió hoy la práctica como una herramienta vital en la defensa de Estados Unidos contra otro ataque como en de la torres gemelas en Nueva York.

El diario The New York Times informó el viernes por primera vez de la orden presidencial. La noticia dijo que la orden permitía a la Agencia de Seguridad Nacional espiar conversaciones telefónicas y correos electrónicos de cientos de personas sin la orden judicial que habitualmente se requiere para el espionaje doméstico.

La noticia inmediatamente despertó la inquietud de demócratas y republicanos en el Congreso y la administración Bush declinó confirmarlo en un primer momento.

En la declaración por radio de hoy, Bush pidió la renovación de la Ley Patriota, una medida antiterrorista que está bloqueada en el Congreso.

Algunos de los congresistas que se oponen a la renovación de la normativa han citado la noticia como un motivo más que se suma a sus inquietudes sobre la necesidad de asegurar que se protegen las libertades civiles de los estadounidenses.

Bush dijo que su orden era constitucional y que había sido revisada cuidadosamente por las autoridades legales. También criticó la filtración de la información a los medios.

En las semanas posteriores a los ataques terroristas a nuestra nación, autoricé a la Agencia de Seguridad Nacional, de acuerdo con las leyes estadounidenses y la Constitución, a interceptar las comunicaciones de personas con vínculos conocidos con Al Qaeda y organizaciones terroristas afines, admitió.

Es un programa secreto que es crucial para nuestra seguridad nacional, subrayó George W. Bush.

Bush admitió vigilancia secreta después del 11-S

 El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reconoció este sábado que firmó una orden secreta después los atentados del 11 de septiembre de 2001 para permitir la vigilancia de ciudadanos en Estados Unidos. En una declaración por radio poco habitual, Bush defendió hoy la práctica como una herramienta vital en la defensa de Estados Unidos contra otro ataque como en de la torres gemelas en Nueva York.

El diario The New York Times informó el viernes por primera vez de la orden presidencial. La noticia dijo que la orden permitía a la Agencia de Seguridad Nacional espiar conversaciones telefónicas y correos electrónicos de cientos de personas sin la orden judicial que habitualmente se requiere para el espionaje doméstico.

La noticia inmediatamente despertó la inquietud de demócratas y republicanos en el Congreso y la administración Bush declinó confirmarlo en un primer momento.

En la declaración por radio de hoy, Bush pidió la renovación de la Ley Patriota, una medida antiterrorista que está bloqueada en el Congreso.

Algunos de los congresistas que se oponen a la renovación de la normativa han citado la noticia como un motivo más que se suma a sus inquietudes sobre la necesidad de asegurar que se protegen las libertades civiles de los estadounidenses.

Bush dijo que su orden era constitucional y que había sido revisada cuidadosamente por las autoridades legales. También criticó la filtración de la información a los medios.

En las semanas posteriores a los ataques terroristas a nuestra nación, autoricé a la Agencia de Seguridad Nacional, de acuerdo con las leyes estadounidenses y la Constitución, a interceptar las comunicaciones de personas con vínculos conocidos con Al Qaeda y organizaciones terroristas afines, admitió.

Es un programa secreto que es crucial para nuestra seguridad nacional, subrayó George W. Bush.