Mike Pompeo, que efectuará una gira de 72 horas por Chile, Perú, Paraguay y Colombia, tiene nombre de mafioso. Y es mafioso aunque más peligroso que los de antaño.
Archivo periodístico 2005–2019
Mike Pompeo, que efectuará una gira de 72 horas por Chile, Perú, Paraguay y Colombia, tiene nombre de mafioso. Y es mafioso aunque más peligroso que los de antaño.

Lo que resulta extraño en el caso de la última voltereta de la Democracia Cristiana, es que haya políticos que creen en los acuerdos con ese partido, den fe de su voluntad democrática y no les incomode su anticomunismo visceral y encubierto.


Que el gobierno encabezado por el especulador financiero Sebastián Piñera está sufriendo un verdadero desplome en estas últimas semanas, no es un misterio para nadie que esté interesado en el acontecer político. Incluso las encuestas que dirigen antiguos colaboradores del mandatario dan fe de ello.

El bloqueo económico como arma de guerra no es nada nuevo, pues lo aplicó Inglaterra contra Napoleón, invencible en el continente, y Estados Unidos lo empleó sin éxito contra la Argentina de Perón en 1945 y lo vienen utilizando desde 1959 contra Cuba con efectos terribles, pues la isla entonces dependía por completo del comercio, el turismo y la tecno-logía de Estados Unidos, y después del derrumbe de la Unión Soviética tuvo que remplazar nuevamente su tecnología industrial y conseguir otros mercados. Pero a Napoleón no lo derribó el bloqueo y Cuba, por su parte, sigue resistiendo valientemente desde hace décadas a la agresión y la amenaza de invasión.

A don Carlos A. Délano y a don Carlos E. Lavín, la justicia los obligó a asistir al parvulario a un cursillo de ética, por haber transgredido los principios empresariales. Durante 33 semanas, equivalente a 100 horas, deben acudir a clases. Apresurados sus papás cancelaron la matrícula y el curso por un año, desembolsando 33 millones. Después, les compraron uniformes a rayas, zapatitos de charol y bolsones de cuero, donde los chiquilines deben llevar cuadernos, lápices, tijeritas para las clases de bordado, goma arábiga destinada a trabajos manuales, una manzana para la inspectora, sacapuntas y el catecismo. Nada de privilegios dirigidos hacia los niñitos en edad de hacer la primera comunión. Concurrirán al colegio caminando, porque si los lleva la mamá en auto, va a constituir una franquicia, que el colegio no tolerará. El director del establecimiento se apresuró en comunicar a los apoderados, el carácter de sobriedad del establecimiento, donde también aceptan a niños de las poblaciones de las comunas vecinas.

Los hechos tienen un alto grado de confiabilidad. Son los materiales para el pensamiento.
Judíos sufrieron los asesinatos y robos nazis. Ahora matan y se apoderan de bienes palestinos.
Por años he escuchado a cierta gente de derecha, generalmente esa que tiene un patrimonio asegurado, defender a brazo partido que el Estado debe respaldar a todo evento a los privados como condición sine qua non para lograr el bien común del país. Obviamente, ese discurso tiene como telón de fondo la mitología del esfuerzo individual y de la meritocracia con que ellos explican ufanos su patrimonio… a pesar de que, en realidad, en la mayoría de los casos su riqueza y propiedades son fruto de herencias o de su capital social igualmente heredado.

La pregunta es pertinente, porque con sólo mirar someramente, incluso sin observar en profundidad, el proceso político y económico que padece nuestro país, especialmente desde hace un año a esta parte, no nos queda más que preguntarnos ¿cómo fue posible que Piñera pudiera llegar ¡y por segunda vez! a la presidencia de la República? Bueno, también es cierto que estamos hablando de la “república” de Chile.

La gran capacidad de resistencia, la inteligencia estratégica y táctica del chavismo y de su liderazgo ya están haciendo historia. Despertará seguramente más admiración aun en los cuatro puntos cardinales cuando la verdadera historia de esta heroica puja del pueblo venezolano contra el imperio logre traspasar la cortina de basura de los pulpos mediáticos. ¿La prueba? A casi dos meses y medio de que Washington desencadenara la más brutal, ilegal e inmoral ofensiva para derrocarlo, el gobierno de Venezuela permanece firmemente en las manos del presidente Nicolás Maduro Moros.