Una izquierda guarda silencio sobre la prioridad de crear una economía sostenible, que hasta Ban ki-moon proclama, y se enfrasca en cambio en una campaña insustancial para el pueblo palestino.
Archivo periodístico 2005–2019
Una izquierda guarda silencio sobre la prioridad de crear una economía sostenible, que hasta Ban ki-moon proclama, y se enfrasca en cambio en una campaña insustancial para el pueblo palestino.
La crisis mayor que vivimos es la de la responsabilidad pública de gobernantes, aspirantes y vigilantes. Flagrante lo es en Estados Unidos, cuya política democrática se ha convertido en rehén de una falange de irracionalistas para quienes las consecuencias de sus actos de sabotaje no tienen la mayor importancia.
Han pasado treinta y siete años desde que el fundador de
Las pequeñas serenatas pueden ser diurnas o nocturnas. Las juventudes también. Hay jóvenes y jóvenes. Allende habló de los jóvenes jóvenes y de los jóvenes viejos, que los hay y no pocos. Como hay viejos viejos y viejos jóvenes.
En materias políticas ya no asombran ni espantan las pequeñas falacias que lenguajean cotidianamente dirigentes y parlamentarios de las distintas tiendas partidistas. Por el contrario, se sabe que cada tres intervenciones de algunos de ellos toparemos con una sarta de mentirillas vestidas de promesas, excusas o explicaciones. Es el estilacho de nuestros políticos. Es lo que hay, desgraciadamente.
Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York, acaba de advertir que si la crisis nacional de desempleo no se resuelve pronto, podrían ocurrir tumultos callejeros: Tenemos muchos recién graduados de universidades que no encuentran empleo.
La maquinaria institucional e ideológica heredada de 30 años de neoliberalismo no está ahí por nada: sus objetivos son el retroceso político y mantener vivos los viejos dogmas. Esto se logra imponiendo una narrativa dominante sobre los orígenes y naturaleza de la crisis que impida pensar en caminos alternativos.
El gobierno de Obama enfrenta por estos días una encrucijada en su política en el Oriente Medio. La demanda palestina para ser reconocida ante
Es difícil pensar que un desfile ensayado hasta la saciedad pueda ser un ejemplo de amor a la patria, o espíritu militar. Pocas cosas tan patrióticas como unas fuerzas armadas democráticas en su composición, obedientes a las autoridades legítimas y respetuosas de su pueblo.
Una idea es convincente cuando la hacen suya millones de ciudadanos. ¡No al lucro en la educación, Sí a la gratuidad! han expresado de múltiples formas la mayoría de los chilenos y chilenas.