En medio del sopor de la impopularidad que marcan las últimas encuestas, la fría determinación de la UDI , que ha desembarcado con éxito en medio del “gobierno de excelencia” de Piñera, tomando el mando del gobierno, repartiéndose el botín de acuerdo a la rigurosidad de los códigos filibusteros, maniatando a los 2 pilares con que contaba el presidente – Hinzpeter y Larraín-, y con el poder suficiente como para jamás retroceder un centímetro de lo que dicta su ADN, es decir, el que llaman “principio de subsidiaridad ”, consagrado en nada menos que el Cap I de la Constitución de su mentor, el difunto general Pinochet:
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