
En tiempos de democracia representativa legítima las gestiones de los diputados de la región de Aysén –el DC Patricio Walker, el UDI David Sandoval y el Indep. Rene Alinco– con el Comité Político de la Moneda y con el mismo Piñera hubieran sido interpretadas como siendo de lo más normal. Pero en tiempo de instituciones inoperantes y cuando el movimiento social aysenino desautoriza a los políticos por no estar de acuerdo con lo pactado sin su consentimiento, el espectáculo protagonizado por los parlamentarios tiene mucho de patético. Lo peor es que los políticos del binominal no se dan por aludidos.
Si se observan las líneas básicas de la situación presente se ve un quiebre inédito en la relación del hombre con el planeta: se alcanzó los límites del ‘hogar’ y tendrá que cambiar su forma de vida.
El número de enero-febrero de la revista
“Chile es una república unitaria”, nos enseñaban en las clases de Educación Cívica en la escuela. “Unitaria” suena ciertamente mejor que lo que la estructura político-administrativa realmente es: centralizada. Éste, como muchos supuestos que los chilenos aceptamos mansamente por generaciones, la rebelión ciudadana en Aysén está hoy echando por tierra. Y a todo eso debemos decir ¡enhorabuena!
E
La relegación de Puerto Aysén no es muy distinta a la que sufren otras ciudades, pueblos, poblaciones, villas, barrios y personas.
El gobierno nunca ha tenido la más mínima intención de negociar o de solucionar los problemas de los trabajadores y pobladores de Aysén. El gobierno hasta ahora solo se ha dedicado a mentir e intentar hacer creer al resto del país de que ellos quieren conversar con las organizaciones sociales de la región, algo que está muy lejos de la realidad.
A través de
Como preámbulo de la cascada de protesta social que tendrá lugar este año, la población de la región de Aysén, de los más variados sectores -pescadores artesanales, transportistas, funcionarios públicos, estudiantes, ecologistas, etc.-, se levantó para exigir la solución de sus carencias más urgentes.
A ver si un día y nos decidimos a hablar acerca del odio. E intentar despejar de una vez por todas el significando trágico y misterioso de esta palabrita, palabrota, que tiene la virtud y el pecado de mover tanta energía y generar tantas desgracias. Y, muy de vez en cuando, dar alguna satisfacción.