El triunfo presidencial de Sebastián Piñera resultó fundamentalmente de un voto de protesta en contra de quienes gobernaron casi dos décadas, más que de la consistencia de su candidatura y el fervor popular. Su promesa de un cambio nunca fue convincente si se considera que ideológicamente ya eran muy imperceptibles las diferencias reales entre quienes nos gobernaban y quienes moran hoy en La Moneda. El actual jefe de estado nunca tuvo la plena adhesión de la centroderecha, sector que lo visualizaba como un advenedizo y no le perdonaba su pasado democratacristiano, así como sus frustrados coqueteos con la Concertación para asegurarse un cupo senatorial. Por lo que optó, finalmente, integrarse a Renovación Nacional para adquirir un rápido liderazgo y llegar al Parlamento, aunque para ello tuviera que desplazar con fiereza a su compañero de lista, Hermógenes Pérez de Arce. Un derechista de tomo y lomo que hasta hoy resiente la millonaria campaña de Piñera y sus codazos para arrebatarle los votos del sector.
Notable consigna esta que agrupa a las distintas expresiones del movimiento social y ciudadano aysenino. Importante y valiosa porque, entre otras cosas, repone en la escena nacional la cuestión del vínculo o lazo social en el país.
Oigo por aquí, en Estados Unidos, que el movimiento de los
Solemos usar la expresión latina “etcétera” para dar a entender que conocemos algo que no creemos relevante nombrar. Es “lo demás”, “el resto”, aquello que sabemos que está allí, pero no nos molestamos en identificar simplemente porque lo hemos olvidado, lo queremos dejar a la imaginación del lector o derechamente nos interesa ocultar.
El Partido Comunista Chino, que tiene el monopolio del gobierno y del Estado, está preparando su 18 congreso en medio de una sorda lucha interna y de ajustes económicos y políticos graduales, que se producen cuando comienzan a entrar en escena los obreros y los campesinos.
Empieza a cansarme este cuento del soldado
El accionar del actual Subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, parece estar encaminado a lograr que dentro de la comunidad pesquera artesanal, sea conocido y reconocido como el “rey Midas de la pesca”.
Durante su progresiva articulación, el movimiento social ha venido elaborando un discurso que sin tener una procedencia partidista, en escasos años se ha consolidado como discurso político.
No hay peor tonto que el que se cree vivo. Como en muchos otros casos, la sabiduría popular atina en la definición de aquel que, junto con desconocer sus limitaciones, se adjudica características de mayor envergadura.
No debe resultar extraño que todos los próximos eventos electorales sean diferentes. Nada que ver con los anteriores. Ahora casi cinco millones de nuevos ciudadanos son una caja de sorpresa. Los binominales aún no logran dimensionar el nuevo escenario político.