Monitoreado y alentado desde hace tres años por la embajada de Estados Unidos en Asunción, el golpe de Estado contra Fernando Lugo en Paraguay, tras un tragicómico simulacro de juicio político sumarísimo, revela que la oligarquía y el imperialismo jamás cesan de conspirar y actuar. La réplica paraguaya del modelo hondureño
de sustitución de presidentes legítimos responde a los intereses geopolíticos de la Casa Blanca y el capital trasnacional. En particular, en el caso de Lugo, a los intereses del gran capital ligado a los agronegocios extractivistas. Verbigracia, Monsanto, Syngenta y Cargill, trasnacionales vinculadas al Grupo Zucolillo, cuyo principal accionista, Aldo Zucolillo, es director propietario del diario ABC Color y dirigente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
La conspiración contra el presidente paraguayo, el ex obispo Fernando Lugo, comenzó el mismo día en que éste triunfó en las elecciones presidenciales, pues sólo pudo asumir su cargo gracias a la movilización popular. Sin partido propio, sin una bancada parlamentaria relativamente importante que lo respaldase, con una base de apoyo vasta en el campesinado, pero dispersa y desorganizada, obligado a enfrentar la oposición de la jerarquía de su propia Iglesia, dependió siempre de su frágil alianza con el partido del vicepresidente Federico Franco, el Liberal Radical, el cual es sumamente conservador y representa a un sector de los terratenientes.
Pasó a la etapa de ejecución la violencia constitucional de los que ejercen la explotación económica. Esta vez en Paraguay.
Salvador Allende representa toda una época en la historia política de Chile. Su liderazgo indiscutible de la izquierda chilena desde la década del 50, se agigantó con la victoria presidencial de 1970. Sin perder nada de su trayectoria, Allende Presidente, fue un real estadista.
Hace algunos días el presidente chileno Sebastián Piñera estuvo en México, invitado por su par mexicano a la reunión del Grupo de los 20.
Blowback
Al fin se instala la polémica que interesa. La inicia con habilidad el profesor Salazar y le responde con altura Camila. Entre medio aparece una interesante opinión de Gonzalo Bustamante, alguien que excede ampliamente los límites de la izquierda y que desde la derecha aporta mucho más a la discusión de fondo que las reacciones intestinas de muchas personas de izquierda que se niegan al debate.
Una grave amenaza enfrenta el precario dominio que el Estado -muy debilitado por la labor de zapa del neoliberalismo-, retiene todavía sobre los recursos mineros. Ahora le toca al litio seguir el camino desnacionalizador que sufrió el cobre a manos de la dictadura y de la Concertación.
“Echo de menos la política de acuerdos y no la confrontación que vemos hoy día”, se lamentaba el ex presidente Lagos la semana pasada, al ver que fracasaba el “diálogo” entre la oposición y el gobierno, con miras a un acuerdo para agilizar la agenda legislativa.
Los economistas suelen esconder la verdad usando ecuaciones que travisten su ignorancia, con el propósito de darle a sus dogmas la apariencia de la cientificidad.