Me tocó vivir la caída del régimen mediático de Silvio Berlusconi en Italia, en noviembre pasado, quien durante 18 años gobernó e influyó en todas las situaciones que hoy tienen postrado a este país, entre uno de los países europeos de la actual recesión, al igual que Grecia y España, además de que todo el continente se encuentra en una grave situación económica. Departiendo con mis amigos italianos durante todo este proceso, les dije: esta es la misma situación que vive México. Estábamos a finales de 2011, todavía ajenos al inicio de las campañas.
Sucesos recientes marcan una trayectoria amenazadora, en forma suficientemente clara, que quizá valga la pena ver hacia el futuro unas cuantas generaciones, hasta el aniversario milenario de uno de los grandes hitos en el establecimiento de los derechos civiles y humanos: la creación de la Carta Magna, la cédula de las libertades inglesas que le fue impuesta al rey Juan en 1215.
La cumbre en Ginebra elogiada por el gobierno de Putin ha sido un fracaso doble. Sus aliados ahora desconfían de la firmeza de su apoyo y sus contrarios dirigidos por Estados Unidos avanzan sin ceñirse al documento que firmaron.
“Hace algunos días, el Gobierno dio inicio al proceso de licitación de litio en nuestro país mediante la publicación de las bases para la suscripción de un contrato especial de operación de litio (CEOL). Resulta interesante entender la historia y recordar que, desde 1979, el litio en nuestro país dejó de ser de aquellos minerales que podían ser objeto de explotación por medio de una concesión minera, por razones asociadas principalmente a la fusión nuclear. Del mismo modo, el Código de Minería de 1983, mantuvo dicha postura al señalar en su Artículo N° 7 que el litio, junto a otras sustancias, no es susceptible de concesión minera.
El mundo se ha preocupado por un posible Armagedón nuclear desde que Estados Unidos arrojó dos armas nucleares sobre Japón en 1945. Éstas fueron, digamos, las únicas dos bombas atómicas que se han utilizado en alguna guerra real.
Cuando un pueblo comienza a pensar su presente y a discutir su futuro, el sistema de dominación se pone a temblar: es un síntoma claro que vienen grandes cambios en la sociedad. Eso es lo que está sucediendo en Chile.
El golpe de Estado contra el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, exige de una revisión de su estrategia y táctica por los gobiernos progresistas y las fuerzas populares latinoamericanas.
En poco más de tres semanas, los enemigos de América Latina cerraron el primer semestre del año en curso: constitución de la Alianza del Pacífico (dirigida contra Brasil y los países de la Alba y Mercosur, 6 de junio); homenaje de la ultraderecha a Augusto Pinochet (Valparaíso, 10); golpe de Estado en Paraguay (22); conjuras destituyentes en Bolivia (24) y Argentina (27), y triunfo del PRI en los comicios presidenciales de México (1º de julio).
El Presidente Allende no sólo enfrentó enemigos mortales, de adentro y fuera del país. También una oposición feroz de parte de otros actores políticos. Los primeros representaban a poderosos intereses, afectados por las principales medidas modernizadoras que su gobierno impulsó con singular resolución y eficacia: la nacionalización del cobre y la reforma agraria. Los segundos, a sectores atemorizados o sobreexcitados, por el curso del proceso revolucionario, sólo en virtud del cual se lograron llevar a cabo con éxito dichas transformaciones, necesarias y en definitiva irreversibles. Unos y otros no fueron lo mismo, pero los segundos aportaron lo suyo al dramático desenlace de aquella gesta.
Con ustedes, el próximo presidente de México, En-ri-queeeee-Pe-ñaaaaa-Nieeee-to, anunció, el domingo en la noche, en el edificio de Buenavista que alberga la sede nacional del PRI, el maestro de ceremonias del evento, como si fuera presentador de una pelea de boxeo o animador de un salón de