Normalmente apunto mi telescopio virtual hacia la lejanía chilena, esta vez sin embargo, quiero invertir el foco y apuntar a la elección tenida este martes recién pasado en la provincia de Quebec, donde—curiosamente—ciertos elementos guardaron una curiosa similitud con la realidad chilena.
e! Claro pues, desde bosques originarios, mares, ríos, agua, cobre, litio, glaciares; pero también, la educación, la salud, las pensiones, y un largo etc.
Era de esperar que la reacción más decidida en contra de la Asamblea Constituyente fuera liderada por la prensa escrita.
Si queremos que en Chile la Constitución y las leyes sean el producto efectivo de la voluntad mayoritaria del pueblo -esto es, que tengamos una auténtica democracia- necesitamos elegir una Asamblea Constituyente que tenga la facultad de elaborar y aprobar una nueva Carta Fundamental, que a su vez sea posteriormente plebiscitada. Este es el método habitual en el mundo para establecer sistemas democráticos.
Nuestro ordenamiento institucional y costumbres les otorgan a las iglesias prerrogativas y consideraciones especiales que no se condicen con el proclamado estado laico y con el principio de la igualdad frente a la Ley.
Hay tipos cuya lucidez encandila, hablan y escriben claro, no se van por los cerros de Úbeda. Arturo Fermandois, ex embajador de Chile en Washington, forma parte de ese lote.
En días pasados, con abundante despliegue de prensa, el presidente Piñera con el ministro de Desarrollo Social, ex Mideplán, felices anunciaban que en el gobierno actual se había reducido la pobreza, ello gracias a las efectivas políticas sociales implementadas a partir de marzo de 2010, asunto que ha sido desvirtuado con datos y procedimientos a la vista revelados por los ministros sectoriales del gobierno de Bachelet y por varios renombrados especialistas de la plaza.
Frente a nuestra celda en el subterráneo tenebroso de la CNI de la calle Borgoño, estaba encerrada una mujer. Sus gritos se confundieron con los nuestros cuando nos dieron la primera brutal andanada de golpes, tras bajar los trece peldaños hacia el subterráneo.
Como siempre ha ocurrido cada vez que se acerca una elección, el cogobierno de la Alianza y la Concertación, -ese improbable monopolio de la política parasitaria-, inventa un tema de debate para dar la impresión de que existe alguna diferencia significativa, y mostrar que esta pseudo democracia ofrece alternativas. El resultado no cambia: después de más de 20 años de mangoneo y tongo, el sistema binominal y toda la institucionalidad heredada de la dictadura siguen incólumes. Alianza y Concertación juegan al “un, dos, tres, ¡momia!”
Al independizarse de España, en varios de los países que hoy conocemos como latinoamericanos se desarrollaron guerras internas por el poder.Liberales y conservadores se disputaban el gobierno y en algunos casos la violencia se prolongó hasta nuestros días.