El incendio ocurrido días atrás en un galpón interior de la Academia de Guerra, generó una ráfaga de detonaciones, que provocó pánico entre los vecinos del sector, obligando a la evacuación de los bomberos que intentaban apagar el fuego.
Archivo periodístico 2005–2019
El incendio ocurrido días atrás en un galpón interior de la Academia de Guerra, generó una ráfaga de detonaciones, que provocó pánico entre los vecinos del sector, obligando a la evacuación de los bomberos que intentaban apagar el fuego.
Dicen que en un día claro se ve para siempre, pero al menos en una noche como la del pasado domingo, y gracias a la emisión en directo del programa “Tolerancia 0” en Chilevisión, podíamos escuchar (y en buena medida ver, cuando el juego de las cámaras coincidía con las miradas de los panelistas) una lección de dialéctica y ética que se desarrollaba con el segundo entrevistado, el biólogo y filósofo (esto en orden alfabético) Humberto Maturana. Cada frase y cada pausa o silencio que el pensador entregaba, provocaba una cada vez más molesta reacción de tres de los cuatro “oficiales” que, paradojalmente, le habían planteado el tema de la violencia entre los chilenos.
Aunque desde 1990 vivo en la comuna de Santiago, siempre he votado en mi pueblo natal de Illapel. Hasta ahora, puesto que hace unos meses decidí cambiar mi inscripción electoral a Providencia, en razón que en esta comuna es donde se libraría la batalla alcaldicia más emblemática de todo Chile.
El llamado a la abstención activa se ha convertido en el foco de interés de las elecciones municipales del 28 de octubre. Ante el peligro de que la abstención supere todos los rangos conocidos, constituyéndose en una manifestación ciudadana de gran significado político, el gobierno y todos los partidos impulsaron una vasta -pero tardía- campaña para llamar a votar.
A principios de 1962 el entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, aprobó un plan de invasión directa a Cuba con el empleo de sus fuerzas navales, aéreas y terrestres. Debía ejecutarse en octubre de ese año pero justo en ese momento estalló la crisis de los misiles. Habían transcurrido unos 20 meses después de la fulminante derrota de la invasión de Bahía de Cochinos.
En Chile tenemos la derecha más rancia, necia y retrograda de toda la región, así como también la izquierda más cínica y servil del continente. Esa ha sido la impronta después del gobierno de Salvador Allende. Por eso, cuando como ahora, la crisis cristaliza en una revolución de los ricos, tenemos la responsabilidad de preguntarnos cuál es la salida que puede dar al traste con esta situación.
La necesidad de convocar a una Asamblea Constituyente para acceder a un auténtico sistema democrático se desarrolló en dos artículos previos (“¿Por qué una Asamblea Constituyente?”). De ellos se deduce que los principales adversarios de dicha convocatoria son la derecha política propiamente tal y el liderazgo histórico de la Concertación de Partidos por la Democracia. La primera, por haber sido la gestora de la refundación nacional impuesta por la dictadura de Pinochet; y el segundo, por haber hecho suyo y consolidado pacíficamente las estructuras jurídico-políticas y económico-sociales heredadas de dicha refundación.
Los procesos políticos de cambio conllevan opciones en las que hay momentos de avance y retroceso, de estancamiento, involución y condicionamientos no deseados por los pueblos. Argentina conoció todas estas variables, a saber:
El mundo unipolar que había logrado Estados Unidos con la caída del muro de Berlín no duró mucho. El resurgimiento de Rusia sumado a la aparición de China como superpotencia vuelve inevitable una reconfiguración del equilibrio mundial, ya no bipolar como en la Guerra Fría, sino multipolar. Los diferentes conflictos en los cuales Estados Unidos se está involucrado, particularmente con Siria e Irán, hacen pensar en el pronto inicio de una Tercera Guerra Mundial que pareciera ser la única opción para mantener su hegemonía.
Es conocido el chiste del judío que durante mucho tiempo le pide a Dios que le haga ganar la Lotería. Tanto rogar y rogar, un día Jahvé le responde y le dice: “De acuerdo… te hago ganar la Lotería. ¡Pero juega al menos!”