“…vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos”.
“Cambalache”,Enrique Santos Discépolo, 1934.
América Latina se ha convertido en plaza fuerte de la corrupción. Ningún país de la región está libre de este cáncer que impide avanzar a formas más elevadas de democracia, cultura y justicia social. Sus tentáculos abarcan todo tipo de instituciones de un sistema que ha llegado al fin de su ciclo sin que todavía logre surgir su alternativa.
Vivimos tiempos interesantes…
Sacando un poco la voz: lo de la Corte Suprema hay que ponerlo en contexto, y no solo episódico referido a la salida de Milton Juica -importante, por cierto-, sino mayormente respecto a las condiciones de posibiidad ya creadas para que en Chile sea posible liberar a asesinos de lesa humanidad que cumplen condena en cárceles especiales. Especial responsabilidad le cabe -hay que decirlo, y fuerte- a la indolencia mostrada durante el gobierno anterior respecto a las demandas del mundo de los derechos humanos y sus organizaciones.
Hacia finales de este siglo China será el nuevo hegemón, sustituyendo a Estados Unidos como líder del mundo, siendo la única duda si habrá guerra nuclear durante el proceso. Resulta curioso que buena parte de las izquierdas del mundo observen con simpatía o neutralidad este ascenso que tiende a convertir a China en una nueva forma de imperialismo.
El mundo invierte actualmente 1,8 billones de dólares (USD 1.800.000.000.000) cada año en nueva producción de energía según el reporte World Energy Investment 2016 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). A pesar de ello, más de mil millones de personas aún no cuentan con electricidad en sus hogares y casi tres mil millones (el 40% de la población mundial) depende de la leña y el estiércol para cocinar. Según la AIE 2,8 millones de personas pobres mueren prematuramente cada año solo por efecto de la contaminación doméstica que produce este tipo de cocción. Más preocupante aún es que, aunque el volumen de inversión en el futuro se mantendrá, esta situación permanecerá casi incambiada para el año 2030 según su informe de prospectiva World Energy Outlook 2017.
Como era previsible, bajo un gobierno de la misma Derecha que hace 45 años protagonizó el golpe armado en contra del gobierno popular del Presidente Salvador Allende, se ha dado comienzo al intento de destruír lo avanzado en materia de juzgamiento a los asesinos. Y no le han faltado aliados en el empeño.
Punta de Tralca, ese hermoso y pequeño balneario de la costa central, fue durante un tiempo de la dictadura, en los años ochenta, un sinónimo de sitio acogedor para sindicalistas y políticos democráticos. Encabezaba la Iglesia chilena el cardenal Silva Henríquez y la Pastoral Obrera Monseñor Baeza. No lo olvidamos.
Le cayó encima una teja pesada al gobierno empresarial de Piñera. Tendrá que asumir que es un informe devastador para el Estado chileno el que acaba de publicar la ONU. Allí puede leerse con todas sus letras: “El Estado chileno ha violado grave y sistemáticamente los derechos de los niños, niñas y adolescentes (NNA) que se encuentran en centros de protección residencial bajo control directo o indirecto del servicio”.
Hemos accedido a Wikipedia para conocer el pasado político de la actual alcaldesa UDI de Viña del Mar y nos encontramos que ella a los 36 años de edad comenzó en 1975 como voluntaria en la Secretaría Nacional de la Mujer, disciplinada institución de la dictadura. Por su reconocida lealtad al régimen de Pinochet fue nominada en 1981 como secretaria comunal de Viña del Mar y en 1982 como secretaria provincial de Valparaíso. Enseguida, entre 1983 y 1988, pasó a integrar el Consejo de Desarrollo Comunal (CODECO) de la Municipalidad de Viña del Mar