
Bastó aparecer sólo 30 minutos de TV abierta, para que el llamado ”enfant terrible del movimiento ecológico“ de los años 90, la “rompiera” en las redes sociales. El video de la participación del economista Marcel Claude en uno de los programas de actualidad más longevos y de mayor “rating” de la televisión abierta, “Tolerancia 0”, provocó miles de reproduciones en la web; tantas, que Chilevisión bajó por unos días la edición del programa On Line, y la salida de You Tube, aduciendo derechos de autor.







Longueira –el duro, el pragmático, el amo y señor del tablero parlamentario de los rubiecitos y de los dirigentes poblacionales, el coronel que ahora sí tiene quien le escriba, el aglutinador del amor/odio del gremialismo, el que tiene línea directa con el purgatorio, el gran tapado de la UDI Popular, el ungido, al fin– no va ser el próximo Presidente de la República por los méritos del actual gobierno, ni porque la derecha sea la mejor alternativa para el país; ni siquiera por sus propios méritos. Longueira será Presidente de Chile por una sola razón: según la alternancia pactada a inicios de los noventa, entre vencedores y vencidos del 73 y del 88, esta vez le toca a la UDI. No a los independientes (A esos nunca les tocará). Ya le tocó dos veces a la DC, dos al PS, una a RN. Es el turno de la UDI. No sólo eso: Longueira también gobernará con mayoría parlamentaria.
