
Los Castillo Velasco, Jaime y Fernando, constituyen los pilares de la historia de la vieja Falange, cuyo ethos era “la redención del proletariado y la juventud chilena adelante”. Don Jaime, gran intelectual, agnóstico – en un partido de inspiración cristiana – y eximio defensor de los derechos humanos, era llamado “el maestro” por las distintas generaciones de jóvenes falangistas y, posteriormente, democratacristianos.

Es un hecho evidente que la oposición ha salido con las tablas en la cabeza en sus andanzas conspirativas en el exterior. Solo han logrado reunirse con la rancia derechista de algunos países. Y ocupar titulares ponzoñosos en los diarios derechistas de esos países.





