“Perdón” y “nunca más” fueron las expresiones más trajinadas en discursos y declaraciones con motivo del 40º aniversario del golpe militar. Se abusó de ellas a tal punto, que quedaron despojadas de todo significado, incluso de la pizca de autenticidad que pudieron tener al principio. Hoy forman parte del listado de lugares comunes que caracterizan los desabridos discursos de nuestra fauna política. Ni las peticiones de perdón eran sinceras, ni el ingenuo propósito de “nunca más” tenía asidero en la realidad.



Como se sabe, ser candidato presidencial no es gratuito. Gustavo Ruz Zañartu quedó fuera de la carrera presidencial al carecer de los recursos financieros y la organización suficiente para alcanzar las 37000 firmas necesarias para su inscripción como candidato independiente. Curiosamente, el candidato no se siente afligido por el hecho de haber quedado fuera de la competencia e inexplicablemente dice que “está satisfecho, porque ¡ya ha triunfado!”. Esta es una afirmación inusitada pero tiene su explicación y es ésta la que escudriñaremos en las líneas siguientes.




Jacobo es una más de las enormes figuras que Guatemala posee. Podríamos afirmar acerca de él, que es el parte aguas entre el ciclo histórico colonial y la modernidad por ser protagonista del enfrentamiento entre una forma de producir caduca y otra que aspiraba sacar al país de las relaciones feudales. Así lo expresó en su discurso de toma de posesión.