
A propósito de la elección de Melissa Sepúlveda de pensamiento anarquista (libertario) en la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), se ha desatado una serie de críticas no sólo, obviamente, desde la extrema derecha, sino de personeros de alguna parte de la llamada izquierda.







Se vive un proceso de descomposición política de la derecha pinochetista, la misma que por años ha sostenido la legitimidad de las violaciones de los derechos humanos en dictadura y profitado de la usurpación de bienes públicos para su enriquecimiento durante décadas. Es aquella que se ha sostenido en el poder, primero usando la violencia terrorista apoyada por fracciones de nuestras fuerzas armadas desleales al gobierno de la Unidad Popular, y luego, gracias a la institucionalidad antidemocrática propuesta por Jaime Guzmán.
“Un tema que me preocupaba profundamente cuando estaba en la cárcel era la falsa imagen que involuntariamente proyectaba al mundo exterior, de ser considerado como un santo que nunca fui, incluso si se define a un santo como un pecador que sigue intentándolo”. (Conversaciones conmigo mismo, 2010. Segunda autobiografía de Mandela).