
El 27 de enero la Corte Internacional de Justicia de La Haya dará a conocer su fallo sobre el diferendo marítimo entre Perú y Chile. ¿Por qué tuvimos que llegar hasta La Haya, en un largo y costoso proceso judicial, para resolver algo que se podría haber solucionado de forma bilateral? Recordemos que Perú planteó delimitar de mutuo acuerdo la frontera marítima en 2004, mediante una nota diplomática dirigida a la canciller Soledad Alvear. Pero tanto Alvear como su sucesor, Ignacio Walker, se atrincheraron en una posición intransigente: “No tenemos nada que conversar”. Diez años después, llegamos al mismo punto, o peor, pero con millones de dólares dilapidados y después de haber alimentado el chovinismo más asqueroso en ambos países.
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