Desde hace meses se viene debatiendo en torno a la urgencia –o no– de contar con una nueva Constitución, que tenga plena legitimidad de origen, que sea elaborada con amplia participación, que reemplace a la que hoy día nos rige, heredada de Pinochet y Jaime Guzmán. Esta propuesta ya formó parte de los programas de gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Jorge Arrate y Marco Enríquez-Ominami en 2009, sin que se haya avanzado bajo el gobierno de derecha.
El domingo 9 de febrero, día de mayor circulación del diario La Nación de Argentina, aparece en portada una noticia sorprendente: “Preocupado por la tensión en el país el Papa llamó a un diálogo en el Vaticano.” El detalle de la nota, escrita por Mariano Obarrio, no entrega fuentes pero precisa que destacados dirigentes sindicales, empresariales y del gobierno se reunirían en Roma en una gestión de Francisco para “garantizar la paz social”. Como si se tratara de Siria o Somalía.
La izquierda, los demócratas y la opinión pública chilena en general observamos con la mayor preocupación los intentos desestabilizadotes de la oposición venezolana en contra del gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.

El pasado domingo 09 de febrero el Presidente Piñera escribió en su cuenta twitter lo siguiente: “este año más de 9 millones de chilenos saldrán de vacaciones, más del doble que hace cuatro años atrás, mejorando así su verano y calidad de vida”.
Por lo que he visto en la televisión chilena estos días, el Transantiago, el sistema de transporte público en la capital que se suponía iba a revolucionar el modo de movilizarse y poner a la metrópolis en la liga de las ciudades modernas, ha cumplido siete años.

Tiempo atrás, julio de 2008, el alcalde de Conchalí le pidió al Seremi de Vivienda y Urbanismo que se “reinterpretara” el área designada como Avenida Parque en el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) en un cierto tramo de la Avenida Américo Vespucio en su comuna, ello por cuanto allí deseaba edificar viviendas sociales, calificando despreciativamente esa área verde de 6.000 m2 como “sitio eriazo que es un foco de delincuencia y contaminación” (sic).
