
Recep Tayyip Erdogan se lo había ganado. El ejército turco no iba a mantener su obediencia mientras el hombre que iba a recrear el imperio otomano convertía a sus vecinos en enemigos y a su país en una caricatura de sí mismo. Pero sería un grave error dar por sentadas dos cosas: que el sofocamiento de un golpe militar es un asunto momentáneo, después del cual el ejército se mantendrá leal a su sultán, y considerar los al menos 250 muertos y más de 2 mil 839 detenidos como algo aislado del colapso de las naciones-estados de Medio Oriente.


Fue un escándalo mayúsculo que algunos funcionarios apitutados que se desempeñaban en el servicio público conocido como Gendarmería, vía artificios leguleyos, conocidos y toleradospor el Ministerio de Justicia, aumentaran en altísimas proporciones los montos de sus jubilaciones y lo que más ha molestado es saber que la periodista Myriam Olate, “exposa” del locuaz y dicharachero diputado PS Osvaldo Andrade, sea una de las agraciadas con ese regalo entregado injustificadamente por el Estado : recibió más de $ 5.200.000 al mes hasta el día de su partida al cielo, teniéndose en cuenta que trabajó allí solo 20 años, los necesarios para impetrar el privilegio.
En Estados Unidos en el año 2015, la policía mató a 990 personas según el conteo Fatal Force del Washington Post. Y hasta el 13 de julio de 2016, la policía había matado a 518 personas. Una cantidad desproporcionada de las víctimas de la violencia policial son jóvenes afroamericanos.
En los mismos días aciagos de junio en que con la venia de la Corte Suprema volvían a las calles cinco criminales de lesa humanidad, la Corte de Apelaciones confirmó seis de las siete condenas impuestas por el ministro Leopoldo Llanos a los responsables del asesinato por la espalda de Augusto Carmona Acevedo, ocurrido el 7 de diciembre de 1977. El padre de mi hija Eva María, mi compañero en los inolvidables años de la Unidad Popular y luego en la lucha antidictatorial, era un alto dirigente del MIR, periodista, ex jefe de Prensa de Canal 9 de TV de la U de Chile y redactor de Punto Final. El crimen fue presentado en los medios como un enfrentamiento. 

Al decir que Juan Cheyre es un oficial militar “normal”, “típico”, entre los oficiales de la dictadura y -después de su derrota de 1988- un oficial igualmente típico de la transición, no estamos proponiendo, ni mucho menos, eximirlo de culpabilidad en crímenes de lesa humanidad y de su concepción fascista de la política, que debió transformar para negociar un retroceso “digno” de las jefaturas inmediatamente herederas del mando de Pinochet.