No hay mucho por analizar en los resultados de las votaciones. No nos debe sorprender que ganara Trump, él es reflejo de lo que somos como humanidad: patriarcal, misógina, machista, homofóbica, xenófoba, racista, sexista y fascista. Eso explica que apaleara a Hillary Clinton y barriera con las elecciones. Con esto no quiero decir que ella es una pera en dulce ni que la esté defendiendo. Estados Unidos no está preparado para una mujer presidenta, afín al capital pero mujer y caucásica. ¿Qué decir de una mujer negra que defienda los principios de Martin Luther King, Rosa Parks y Malcoml X?

Resultó una sorpresa lo ocurrido. Todos los medios y encuestas daban a Hillary Clinton por ganadora (con estrecho margen) sobre el radicalismo xenofóbico y racista de Donald Trump. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados. ¿Cómo entenderlo?
La victoria de Donald Trump no debería ser motivo de sorpresa, considerando un sistema que cruje tanto al interior de Estados Unidos como a nivel del orden mundial consolidado que le otorgaba un lugar central a esta potencia.
Donald Trump, como su nombre lo indica,
Si es que tengo la felicidad de que alguien me lea alguna vez, los que me han honrado con ello coincidirán conmigo en que padezco de obsesiones. Una de tantas corresponde a lo que en Chile llaman “los economistas”. Aunque debo aclarar que cuando los medios de comunicación se refieren a “los economistas”, en un país con un modelo tan cerrado y radical como el nuestro, obviamente están hablando de los economistas que pertenecen al sistema. Especialmente de aquellos, que con gran prosopopeya, como los Parisi y los Garay, se sienten con el derecho a dictar cátedra e incluso de hacer recomendaciones sobre inversiones a través de estos.
Una vez más se tiende una trampa. El poder, acorazado, levanta un candidato con apariencia alternativo, cuya existencia deja o quita espacio y visibilidad a posibles candidatos cuyas propuestas sí serían muy diferentes a las que pueden salir de la confluencia Nueva Mayoría.
Recurrimos a la palabra cambalache del tango argentino compuesto en 1934 por el gran Enrique Santos Discépolo para describir un intento comercial absolutamente obsceno que se refleja en una noticia publicada el 5 de noviembre de 2016en el diario El Mercurio.
Ocurrió lo peor. El desconcierto era total entre los analistas y periodistas que analizaban en directo el cómputo final. Los pronósticos daban por ganadora a Hillary Rodham Clinton por un estrecho margen. Pero lo inesperado se produjo. Donal Trump, el candidato del Partido Republicano logró superar la cifra mágica de los 270 “grandes electores” en la carrera presidencial más reñida de la historia estadounidense.