Vuelvo sobre un tema trascendente, el de la necesidad de la memoria histórica para comprender y enfrentar correctamente el presente y plantearse seriamente las necesidades del futuro. Cuestión esencial cuando se trata de escenarios como el de nuestro país en donde se sufrió una dictadura atroz que produjo alteraciones fundamentales en la sociedad chilena así como en las ideas y conductas de la población.
Tal vez no lo queríamos ver en su real dimensión, pero allí estaba y allí está. No el grueso, pero sí una cantidad muy importante del pueblo estadounidense. Los recientes acontecimientos en Charlottesville, sobre todo, y en Boston, apenas unos días después, nos confirman que en el corazón de los Estados Unidos siguen instalados los rencores e incluso los sentimientos de odio incontrolados que son propios del racismo y la discriminación. E inclusive, explícitamente, de una mentalidad o formación profunda nazi que se anidaría en buena parte del pueblo estadounidense. Y lo peor: que esos sentimientos son capaces de surgir a la menor provocación.
En abril de 1976, el gran revolucionario y estadista Hua Guofeng, completó la frase en el discurso de bienvenida al entonces vicepresidente de Egipto Hosni Mubarak: “…y la situación es excelente”.
Estimado Joaquín, el día domingo 27 de Agosto solo pude ojear la prensa y no leí tu columna en El Mercurio pues me encontraba redactando una solicitud de procesamiento a oficiales del ejército chileno que secuestraban, torturaban y mataban chilenos en el sur. Por ello
La casta política y la élite empresarial están profundamente desprestigiadas. Las instituciones están deslegitimadas, la Nueva Mayoría no cuenta con la confianza del grueso de la gente, un intento desesperado para recuperar la iniciativa y la simpatía de las mayorías es lo que explica la presentación desde el gobierno cuando está de salida y ya no hay posibilidad de aprobación y sin urgencia parlamentaria de su proyecto de reforma previsional. Como ocurrió antes con los fuegos de artificio del “proceso constituyente”, al tiempo que se aseguraba que no habría una Asamblea Constituyente. El 40% de abstención electoral y las dificultades de los grandes aparatos políticos – a los que no les faltan los recursos – para cumplir con la ley de refichaje que ellos mismos aprobaron en el Congreso nos hablan de una desafección profunda de la gente.
“Los manifestantes se apresuran a desplegar una energía extraordinaria denunciando el racismo de pequeña escala, pero ¿qué pasa con el racismo a gran escala?”
Jimmy “el ungido” (con vaselina) demostró para quién trabaja y qué intereses representa. Era algo que estaba muy claro y que era imposible no percibirlo. ¿Qué fue lo que movió el voto hacia el Moralejo? Recapitulemos: la doble moral y el pensamiento de ultraderecha que habita en los racistas, clasistas y cachurecos que se vieron representados en el oportunista. “El majeador” Morales vio el río revuelto y con estaca en mano dijo: aquí me los clavo, ¡y se los clavó! ¡En nombre de Dios! No solo a ellos, a todo el país. Llegó al poder cuando el pueblo andaba bateando y le contó una de vaqueros.
Alberto Mayol finalmente se instaló como candidato a inscribir por la coalición del Frente Amplio con el cupo del Partido Igualdad. El nuevo Distrito 10. De inmediato se hizo famoso producto de la primera tensión pública y notoria del conglomerado, por descontado se entiende que existen muchas y multivariadas tensiones que no son públicas ni notorias.
Entre los muchos que han tomado distancia del presidente Donald Trump debido a sus comentarios acerca de los sucesos en Charlottesville, se encuentran los miembros del Comité Presidencial de Artes y Humanidades. En una carta abierta de renuncia al presidente, los dieciséis prominentes artistas e intelectuales denuncian sus expresiones racistas y le instan a que, si no es capaz de entender los valores americanos, renuncie también a su cargo. Utilizando el “twitter”, como es habitual en él, Donald Trump había condenado ambos bandos del conflicto, situando en un mismo plano moral a supremacistas y anti-fascistas. David Duke, importante figura del Ku Klux Klan, felicitó de inmediato al presidente: “Gracias presidente Trump por su honestidad y coraje al decir la verdad”.