Nunca en la historia de la patria había existido un candidato a la presidencia con pasado oscuro y delictual, acompañado justamente de un séquito parlamentario UDI/RN investigados, procesados y condenados por haber cometido diferentes delitos, todos ellos ligados al dinero que era repartido como caramelos por empresarios y grupos económicos, todos activos del círculo piñerista, abiertamente interesados en dictar cómo debe ser la democracia para Chile que ELLOS QUIEREN Y NECESITAN.

Estamos en una época de indignaciones fingidas. Los diarios se sorprenden porque Neo-Nazis marchen por las calles de Charlottesville, Virginia, gritando “Sangre y territorio” y “Los judíos no nos reemplazaran”. Los republicanos estaban sorprendidos porque estos matones usaran gorras diciendo “Hagamos a América grande otra vez”. Los demócratas estaban indignados porque los republicanos no rechazan a Trump. Todo el mundo se felicita de lo mal que se sienten.
Quizás muchos se sorprendieron cuando Rusia, como respuesta a las sanciones de Estados Unidos, expulsó de su territorio cerca de 800 “diplomáticos”. La sorpresa fue causada por la respuesta del presidente Trump, que le dio la gracias a Putin por aquel gesto. Trump explicó que entre sus planes estaba la disminución del personal del Departamento de Estado, tanto en Washington como en el exterior y que la acción de Putin le había ahorrado parte del trabajo. Aunque esto resulte un sarcasmo, en cierta medida, coincide con los planes de Trump.
El 4 de Septiembre de 1970, la victoria de Salvador Allende, forjador de unidad de los sectores populares, creó un precedente en la historia de los pueblos del mundo; un gobierno de la izquierda consecuente era elegido por la vía democrática y plural.
1. La actual crisis política solo puede comprenderse desde su perspectiva histórica y sistémica. El complejo sistema de dominación impuesto en contra de los pueblos que aquí habitan registra crecientes fisuras, derivadas del aumento de las contradicciones sistémicas, del fracaso de la clase dominante para gestionar “adecuadamente“ los asuntos del Estado-Nación y obstaculizar permanentemente reformas estructurales democratizadoras, así como por la emergencia de fuerzas que ratifican que el actual sistema está agotado y apuestan a un radical rediseño del modelo económico y político.
Habrán bastado, pues, algunos meses para que Estados Unidos se retire del acuerdo internacional de París sobre el cambio climático, adopte nuevas sanciones económicas contra Rusia, invierta la dinámica de normalización de las relaciones diplomáticas con Cuba, anuncie su intención de denunciar el acuerdo nuclear con Irán, dirija una advertencia a Pakistán, amenace a Venezuela con una intervención militar y se declare preparado para atacar a Corea del Norte “con un fuego y una ira que jamás se han visto antes en este mundo”. Desde que la Casa Blanca cambió de inquilino el pasado 20 de junio, Washington solamente ha mejorado sus relaciones con Filipinas, Egipto, Arabia Saudí e Israel.
Desde los últimos billetes de cinco mangos, el General San Martín y Matorras, ese famoso desconocido habitante en cientos de estatuas y nombres de avenidas y plazas, vuelve a morir todos los 17 de agosto como consecuencia de una falsificación histórica – de la historia oficial – que llega hasta el presente.
Que gravitante es en la vida de cada uno de nosotros identificarse con un lugar, … o con más de uno. En mi caso, soy más o menos, “nacida y criada” en Arica, donde en la dėcada del 60 convivíamos con el desagradable y penetrante olor de harina de pescado que invadía la ciudad traído desde las chimeneas industriales por el viento que en la tarde se adentraba hasta el mismísimo Valle de Azapa. Lo digo en pasado pues ya no resido allí sino acá, en Aysén, pero también porque ese aroma no es más que un inolvidable recuerdo: hace años que la anchoveta está en colapso junto a otras especies sobreexplotadas y su pesca decayó. Pero durante los tiempos de abundancia, el pequeño pez permitió al grupo de Anacleto Angellini amasar su enorme fortuna, al tiempo que esa extrema región del norte y sus habitantes solo recibieron empobrecimiento y depredación.
a se cumplió un año desde que la presidenta Dilma Rousseff fuera depuesta en un golpe político-institucional instigado por quienes habían perdido en la última elección de 2014 y articulado por su Vice-presidente Michel Temer. Ahora Temer puede celebrar su primer año en el cargo que usurpó. Contra todas las previsiones de hace un par de meses, las últimas medidas tomadas por su gobierno nos inducen a pensar que él continuará ocupando el sillón presidencial hasta el final de su mandato. Puede parecer una flagrante paradoja afirmar que alguien que viene mostrando índices tan bajos de aprobación de la ciudadanía pueda mantenerse en su puesto. Cuando muchos analistas presagiaban que la pérdida de su mandato era inminente, Temer ha conseguido articular apoyos en base a promesas de financiamiento de proyectos para parlamentarios y políticos, por medio de medidas que privilegian a poderosos grupos económicos nacionales y extranjeros o a través de diversas modalidades de chantaje puro y directo.