¿Cuántos años de existencia tiene esa inaceptable forma de gobierno que administra los bienes y recursos del país solamente para beneficiarse -corrompido e inmoral- a sí mismo y a quienes poseen dinero a raudales? Ha pasado antes, y está pasando ahora una vez más, como si fuese una norma válida de acción política en la administración pública.

Hace algunos años en el Museo del Prado de España se realizó, por primera vez, una exposición dedicada exclusivamente a la mujer. Este hecho develó que en la pinacoteca de uno de los museos más importantes del mundo había obras de más de 5 mil hombres y solo de 53 mujeres, de las cuales, a dicha fecha, solo se exhibía el trabajo de cuatro de ellas.
Hay varios tipos de funerales. De cuerpo presente, cuerpo ausente y el que se realiza para engañar a los deudores del fallecido. También a quienes se quiere dejar sin herencia, sea la viuda o los hijos bastardos. Se instala un maniquí en el ataúd y se falsifican los certificados de defunción. Como todo es posible en un país donde reina la superchería, el delirio por enriquecerse, la corrupción desatada, el muerto permanece vivo y se las ingenia para cambiar de identidad.
Son muchos los claroscuros que la habitan. Más los fantasmas que la persiguen. Hoy se ha transformado en un panal de anticomunistas, si en alguna ocasión no lo fue. Son demasiados los abandonos doctrinales. Los dirigentes que ocupan lugares destacados no guardan relación ideológica con sus orígenes fundacionales, menos los idearios que los acompañan. Los principios antimperialistas de no intervención se han esfumado.

Occidente busca los océanos, selvas, campos, minas, aguas… La riqueza finita.