
“La invitación para ver el concierto de Paul MacCartney en el Estadio Nacional, hecha por el Presidente a todos los ministros y ministras, es del jefe, la paga el jefe, y no el Ministerio del Deporte como alguien creyó en un principio”.
Archivo periodístico 2005–2019

“La invitación para ver el concierto de Paul MacCartney en el Estadio Nacional, hecha por el Presidente a todos los ministros y ministras, es del jefe, la paga el jefe, y no el Ministerio del Deporte como alguien creyó en un principio”.

En algún momento en los próximos años, la ola evangélica alcanzará todos los países de América Latina, porque está creciendo de forma exponencial, se está convirtiendo en un tsunami social y político capaz de modificar los escenarios a los que estamos acostumbrados. De modo que deberíamos aprender algo de lo que está sucediendo allí donde esa ola se ha impuesto.

La movilización convocada por la Coordinadora Feminista 8M destaca por su multitudinaria manifestación y por la publicación de un petitorio de diez puntos que abarcan cuestiones que están en el alma del orden cultural vigente.

Decíamos hace unos pocos días que el fiasco con que terminó la operación “ayuda humanitaria” intensificaría la agresividad de la Casa Blanca por la vía de atentados y sabotajes selectivamente planificados para ocasionar el mayor daño posible a la población y, de ese modo, desatar lo que según los expertos de la CIA y el Departamento de Estado sería un masivo levantamiento popular en contra del gobierno de Nicolás Maduro. (ver dicha nota titulada: “Trump: la impotencia y la furia”, en https://www.pagina12.com.ar/179699-trump-la-impotencia-y-la-furia o también en http://www.atilioboron.com.ar/2019/03/trump-la-impotencia-y-la-furia.html y en ).

I. “El bolchevismo está llamando a nuestra puerta. No debemos dejarlo entrar […] América debe permanecer incólume e incorrupta. Debemos proteger a los obreros de la prensa roja y de la perfidia roja, y cuidar de que sus mentes se mantengan sanas.”

El lunes, en una sesión de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó llamó a decretar el Estado de Urgencia Nacional debido al apagón eléctrico. Ordenó en consecuencia y entre otras cosas a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) movilizarse para proteger las instalaciones, y, prohibió la venta de petróleo a Cuba. Sin embargo, se sabía que al finalizar sus palabras, la sesión, y la aprobación del Decreto, ni la Fanb ni la venta de combustible cambiarían su curso.
Sabotaje es el nombre del juego. Guerra eléctrica es su modalidad. Desde la tarde del 7 de marzo, Venezuela vivió un apagón que dejó sin electricidad 18 estados de ese país, más de las dos terceras partes de su territorio.

Hoy es materia recurrente, en el ámbito comunicacional, poner en el tapete de la discusión político/social las luchas que están emprendiendo las mujeres en el mundo, a través de los movimientos feministas. En buena hora, en algún momento se hacía necesario retomar el tema que, desde siglos pasados, ya habían iniciado incipientemente, destacadas mujeres como Hipatia en Alejandría pasando por Luisa Michel y Rosa Luxemburgo, entre tantas otras pioneras. Son muchas, las que se han recordado con cariño, respeto y agradecimiento, en las masivas marchas que se multiplicaron y esparcieron por el mundo el reciente 8 de Marzo.

Escribir enfrentados al desencanto de la época donde vivimos, mientras observamos la desnuda pared, tiene infinitas interpretaciones. Reconocer, por ejemplo, cómo en estos últimos años, nuestros sueños de libertad, justicia y dignidad, han sido escarnecidos en un escenario de sostenida pesadilla.

Las mujeres demostraron que son más decididas, mejor organizadas y más conscientes que nosotros. Ahora deben tomar las riendas del país y de la política. Que no sea esta marcha del 8 de marzo una golondrina que no hizo verano. Es el momento de las hembras; ojalá sea largo históricamente. Lo merecen. Se lo han ganado a pulso, pacíficamente, a neuronas, con resiliencia y una unidad de género que emociona.