
La importancia de la dc y la estatura continental que adquirirá Eduardo Frei tienen su origen, en buena parte, en el nuevo contexto internacional que aparece con la Revolución Cubana.
Archivo periodístico 2005–2019

La importancia de la dc y la estatura continental que adquirirá Eduardo Frei tienen su origen, en buena parte, en el nuevo contexto internacional que aparece con la Revolución Cubana.
Hace algunos días el New York Times publicó lo siguiente: “El presidente Pablo Kuczynski logró salvar su cargo. Pero, en el proceso, infligió un profundo daño a la democracia en Perú y América Latina. La sentencia de 25 años de cárcel contra Fujimori había sido un logro histórico para la justicia peruana.

La reacción internacional contra la decisión de Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel ha sido una de las más contundentes y fulminantes que se recuerden dentro y fuera de la ONU. En el Consejo de Seguridad del organismo internacional, 14 países votaron contra la postura de Estados Unidos, totalmente aislado tras su poder de veto. En la Asamblea General no le fue mejor, donde, aunque el voto no es vinculante, 128 de 193 países hicieron lo mismo. Sólo ocho estados apoyaron a Washington: Honduras, Guatemala, Islas Marshall, Micronesia, Nauru, Palau y Togo y, por supuesto, Israel. Los dos primeros, gobiernos impresentables. El primero surgido del golpe de Estado de factura estadunidense de 2009 contra el presidente Manuel Zelaya, acusado de fraude electoral hasta por la OEA y connotadamente corrupto y servil a Washington como el de Guatemala. De los otros estados que votaron junto al imperio, cabe destacar que están entre los más pobres del mundo, dependen de la ayuda externa y actuaron bajo fuerte presión estadunidense.

En nombre del equipo de Other News, y en particular de su director editorial, Mario Dujisin, quiero presentar nuestros deseos de un Feliz Año Nuevo, aunque no haya muchas razones para pensar que 2018 será diferente de 2017.Trump sale muy reforzado, y el nacionalismo empieza a ser un valor universal. Los Estados Unidos no están solos. El nacionalismo está imperando en Japón, en China, en Filipinas, en India, Turquia, Hungria, Polonia, Chequia, Eslovaquia, Reino Unido, etcétera…El conflicto sirio no se apaga. La cuestión palestina se hace más insoluble. Hay conflictos sin solución a la vista en Yemen y de los rohinyás.
El centro cultural chiíta Tabayan, en la capital afgana, fue destruido ayer por un ataque con explosivos que dejó al menos 40 muertos y decenas de heridos y que fue reivindicado por el Estado Islámico (EI). En Moscú el presidente ruso, Vladimir Putin, calificó como atentado terrorista la explosión del miércoles pasado que causó 14 heridos en un supermercado de San Petersburgo. Y en un solo día –el martes– los bombardeos aéreos de la coalición encabezada por Arabia Saudita dejaron 69 civiles muertos en Yemen en dos acciones distintas: un ataque a un mercado en la provincia de Taiz y otro contra una granja familiar en Hodeia.

Con el escándalo político del Watergate en Estados Unidos en la década de los setenta, el sufijo -gate se ha convertido en sinónimo de escándalos políticos en cualquier lugar del mundo. El 9 de agosto de 1974, el entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, presentó su dimisión porque al descubrirse su encubrimiento de los documentos robados en la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata, sabía que empezaría su impeachment (enjuiciamiento político, proceso de destitución), previsto en la Sección 4 de la Enmienda XXV de la Constitución. En ese caso se demostraron los crímenes cometidos por Nixon. Sin embargo, en el caso del Rusiagate, como señala Barbara Boyd en el expediente Robert Mueller Is an Amoral Legal Assassin: He Will Do His Job if You Let Him [Robert Mueller es un asesino judicial amoral: Hará su trabajo si se le deja], tanto James Clapper, director de los servicios de inteligencia nacional (DNI), como James Comey, exdirector de la CIA, “han declarado que hasta la fecha el presidente [Trump] no ha cometido ningún crimen”.
A propósito de los resultados de la segunda vuelta presidencial de ha conocido variados análisis y comentarios que intentan explicar el triunfo de la Derecha con Piñera y la derrota de la Izquierda con Guillier. Hay para todos los gustos y en la mayoría de los casos se registra, afortunadamente, una fuerte autocrítica que, en algunos casos, llega incluso a la exigencia o autoexigencia de revisión completa de la estructura y orientación de algunos de los partidos políticos de la llamada “centroizquierda”. Se ha llegado a hablar de requisitos “académicos” para integrarlos (¿?)
Entre tantos sucesos negativos desde que Trump asumió la presidencia del Imperio, como la guerra contra los inmigrantes o echarle fuego al conflicto de Medio Oriente, la mejor noticia internacional del año a mi juicio ha sido la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, la guerrilla más antigua del mundo y de Latinoamérica, y su regreso a la vida civil convertida en un partido político.

El presidente Donald Trump se acaba de atribuir el primer logro legislativo de su presidencia con la aprobación por parte del Congreso de la Ley de empleos y reducción de impuestos. El presidente afirmó: “Este será uno de los mayores regalos de Navidad para las personas de medianos ingresos”. Pero, en realidad, es la mayor transferencia de riqueza de abajo hacia arriba en la historia de Estados Unidos.
Vengo escribiendo que uno de los desarrollos políticos más fatales de los últimos cien años ha sido la separación e incluso contradicción entre revolución y democracia como dos paradigmas de transformación social. He afirmado que este hecho es, en parte, responsable de la situación de impasse en la que nos encontramos. Mientras que a principios del siglo XX disponíamos de dos paradigmas de transformación social y los conflictos entre ellos eran intensos, hoy, a comienzos del siglo XXI, no disponemos de ninguno de ellos. La revolución no está en la agenda política y la democracia ha perdido todo el impulso reformista que tenía, habiéndose transformado en un arma del imperialismo y estando secuestrada en muchos países por antidemócratas.