
No corren buenos tiempos para la democracia representativa, forma por excelencia de dominación burguesa occidental, en América Latina. En nuestro continente la hechura por antonomasia de ejercicio del poder ha sido la dictadura y los regímenes autocráticos. Su receta para garantizarse el control de las instituciones y evitar la derrota política son el fraude electoral y el sempiterno recurso del golpe de Estado.
En los últimos días se ha podido comprobar que el funcionamiento de la Casa Blanca deja mucho que desear. En efecto, ya ha pasado más de un año y aún hay puestos claves donde no se ha podido nombrar el personal adecuado. La rotación o cambio de personal indispensable es altísima. Funcionarios claves duran muy poco tiempo en su trabajo. Esto porque no tienen las calificaciones éticas y técnicas necesarias y es por esto que ellos deben ser despedidos. Todo esto indica claramente que el sistema de reclutamiento y selección de personal, usado por la casa presidencial es altamente deficiente y necesita urgente reparación.
¿Qué sucedería si la próxima Presidenta es Beatriz Sánchez y ella nombra como Ministra del Interior a una de sus primas más queridas?
Mientras los medios de comunicación bombardeaban con imágenes del carnaval, viaductos y puentes se desmoronaban por falta de mantención
Los procesos de integración de América Latina y el Caribe, que en los últimos quince años dieron un salto cualitativo notable con la formación de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), se encuentran en este 2018 en la encrucijada para definir su destino en medio de una disputa que enfrenta el dilema histórico en un cuadro geopolítico mundial de alta complejidad: unidos o dominados los países y pueblos de la región.
Este año, 2018, cumplo 15 años de haber emprendido lo que ha resultado ser un viaje al verdadero corazón de Venezuela. No me sorprende que este viaje se haya llevado a cabo íntegramente fuera de sus límites territoriales, ausente del contacto físico con su geografía y su diario quehacer. Intuía, antes de salir de Venezuela, que la manera de llegarle a su verdadero corazón era abandonar lo que ya era su caricatura para ir a encontrar, desde una depuradora distancia, la verdadera Venezuela.
Desde que los sectores populares desbordaron los centros de encierro y de ese modo neutralizaron las sociedades disciplinarias, el gran desorden social que sobrevino impulsó la búsqueda de nuevas formas con el fin de controlar grandes aglomeraciones humanas para, de esa manera, recuperar la capacidad de gobernarlas. Sin ello, cualquier sistema, y en particular éste basado en la explotación y la opresión, naufragarían en un caos profundo.


Las reglas comerciales internacionales y las bases institucionales del mercado mundial se han visto sacudidas por la promoción proteccionista de la política “America First” de la segunda economía más importante (CIA Factbook dixit). Las declaraciones del presidente de EEUU sobre las acciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) contradicen el propósito general de la organización multilateral. La OMC ha sido el organismo multilateral encargado, desde 1995, de regular el comercio internacional a través del establecimiento de un marco normativo, no vinculante, y de mecanismos para solución de disputas comerciales entre sus miembros 164 miembros.