La frágil defensa de Eduardo Bitrán por el acuerdo con Soquimich (SQM) para la explotación del litio no ha logrado convencer. Por su parte, Francisco Vidal, vocero de la descafeinada Nueva Mayoría, en el programa Estado Nacional de TVN, intentó otro camino; dijo: el yerno de Pinochet no debería tener ningún rol en esa empresa porque es una vergüenza que haya financiado ilegalmente la política. Agregó, en una fiebre de progresismo, que era preciso nacionalizar el litio. Su radicalización intentaba cambiar el eje de la discusión.
En artículos recientes, he pretendido construir una narrativa y destacar ciertos y determinados hechos, a fin de contextualizar los recientes análisis que he venido formulando. Se requieren en estos momentos análisis serenos en medio de las complejidades y amenazas que se ciernen en estos momentos sobre nuestro Estado-Nación.
Que los árboles nos dejen ver el bosque.
El pasado 29 de mayo el ex jefe operativo de la Central Nacional de Inteligencia (CNI), Álvaro Corbalán, quien cumple cadena perpetua en Punta Peuco por sus crímenes de lesa humanidad durante la dictadura cívico militar, publicó su libro Las respuestas de Corbalán. En pleno centro de la capital, en las dependencias del lujoso hotel Crown Plaza, la Corporación 11 de septiembre organizó al evento, al que Corbalán no pudo concurrir de manera presencial, pero sí televisada y con una selecta cobertura de prensa.
A medida que el calendario electoral en México se aproxima al día principal, resulta cada vez más claro el escenario de la competencia electoral junto a las jugadas del aparato estatal dominado por el Ejecutivo.
La verdad, por más que duela, es sano reconocerla. Y respecto de la mayor institución de carácter espiritual que ha tenido Chile desde sus inicios -la Iglesia Católica- debemos reconocer que sufre la peor crisis de toda su historia. Esto duele mucho más si se contrasta con una Iglesia que se comprometió profundamente, hace pocas décadas, con los sufrimientos y esperanzas del pueblo chileno.
La política internacional de Trump está supeditada al objetivo supremo de mantener la mayoría republicana en el Congreso y, de no lograrlo, correría el riesgo de ser sujeto de impeachment. En consecuencia, para lograr sobrevivir – incluso postular a la reelección, requiere de éxitos tangibles en su postulado de “América primero”-. Esta concepción imperialista de la política no tiene aliados, y también cambia los enemigos en servicio de la hegemonía militar.
