Durante el siglo XX, el mundo conoció dos grandes organizaciones de carácter internacional. La primera de ellas fue
Archivo periodístico 2005–2019
Durante el siglo XX, el mundo conoció dos grandes organizaciones de carácter internacional. La primera de ellas fue
Escandalosa resultó la aprobación del megaproyecto HidroAysén de la transnacional hispano-italiana Endesa-Enel y Colbún, esta última controlada por el grupo Matte. No solamente por la manipulación de la institucionalidad ambiental que se consumó con la aprobación, sino además, por la represión desencadenada por Carabineros por instrucciones del Ministerio del Interior.
El mismo presidente de RN Carlos Larraín reconoció a su manera que el “proceso de aprobación está viciado”. Lo hizo en un comentario en reacción a las declaraciones de un senador de su tienda política contrario al proyecto de HidroAysén.
Es producto del mentado progreso el que estemos destruyendo el planeta tierra ¿vale la pena talar tantos árboles? Nos dicen que sí; nos dicen, entre otras cosas, que con bosques milenarios, riachuelos, liebres y nardos no se puede ser feliz. Sin embargo, nos explican, con la producción constante de peladeros y deforestación, y las lucas que se van a echar al bolsillo los de las Hidroeléctricas, deberíamos estar saltando en una pata. Como bien indican los de Hidroaysen: “Si Chile aspira a lograr […] convertirse en un país desarrollado, requiere de fuentes de generación estables, como la hidroelectricidad”. En efecto, una nación que se jacte de desarrollada precisa destruir su flora y su fauna: a la chucha con la educación, la salud y la cultura.
La mayoría de la llamada clase política chilena está a favor de la derrota de Humala. Toda la derecha y buena parte de la Concertación. No lo pueden decir porque sería feo y, además, porque Humala podría ganar.
Hoy se puede hablar de todo sin saber de nada. O mejor dicho, verter opiniones como si se tratara de ciencia. Se pontifica en nombre de una nueva verdad emanada de los mercados donde la máxima refiere a los criterios de competitividad y el individualismo avalada por el éxito. Así, las responsabilidades se diluyen en el mercado.
No debe ser tan malo el proyecto HidroAysén. De serlo, voces autorizadas y probadamente patrióticas y democráticas habrían dicho más de algo, pero, ya vemos, ni el ex presidente Aylwin, ni Lagos, ni Frei, ni Bachelet, han dicho esta boca es mía.
En días recientes se ha dado a conocer el fallo de los tribunales cubanos, que condenaron a Max Marambio a una prolongada pena de cárcel por los delitos de cohecho, estafa y falsificación de documentos bancarios. Sus declaraciones con posterioridad a la condena lo han transformado en la vedette de la prensa reaccionaria, y ha explicado esta decisión de los tribunales como una “persecución política”.
En la revista Qué Pasa del viernes 6 de mayo se publicó un reportaje sobre el polémico proyecto HidroAysén que anunciaba la batalla que viene: El próximo lunes la Corema de Aysén votará -y presumiblemente aprobará- la primera etapa del controvertido megaproyecto hidroeléctrico. Pero “la madre de todas las batallas” será la siguiente: el trazado de la línea de transmisión de 2.000 kilómetros.
Los poderosos del mundo son inteligentes nazis demócratas que no tienen la ética de la generalidad de los seres humanos. Cuando se divulgan sus delitos no se les debe acusar de contradecir sus declaraciones sino develar sus verdaderos mecanismos de la voluntad.