Leí la columna “Mala política, subdesarrollo, paros y populismo”, de Eduardo Bitrán, en El Mostrador. Creo que pocas columnas o escritos reflejan tan bien la lógica de pensamiento de las redes neoliberales que se enquistaron en
Archivo periodístico 2005–2019
Leí la columna “Mala política, subdesarrollo, paros y populismo”, de Eduardo Bitrán, en El Mostrador. Creo que pocas columnas o escritos reflejan tan bien la lógica de pensamiento de las redes neoliberales que se enquistaron en
La retórica gobiernista ha sido la actriz principal de la escena teatral que la derecha ha instalado, tanto para ofrecer una nueva forma de gobernar como para anunciar revoluciones por doquier, señalando que están haciendo obras de carácter histórico.
Calama no es Las Vegas pero podría serlo. Porque está en medio de un desierto mayor, rodeada de parajes de indómita belleza y cruda lejanía. Si en la ciudad del juego, la diversión y la fantasía que emerge del Arizona hay brillo que se proyecta y encandila al mundo, en este recoveco del Atacama sólo se respira soledad, abandono y un agotado empuje de color cobre.
Asistimos a un despertar de los movimientos sociales, fenómeno mundial y que ha influido notoriamente en Chile, en distintas capas de la sociedad civil. A diferencia del pasado, estas manifestaciones no corresponden a respuestas de clase, sino que se amplían a sectores ecologistas, estudiantiles y mapuches, entre otros.
Las élites millonarias de las potencias occidentales saben que colapsando el capitalismo necesitarán el control violento de todos los recursos del planeta. Ahora se apoderan de los productos del tercer mundo mediante la compra, luego no podrán.
Por eso invierten en militares y armamento.
Jaime Gajardo (Presidente del Colegio de Profesores) y Arturo Martínez (Presidente de
Son más de tres meses de conflicto entre el Gobierno y el movimiento estudiantil chileno y no se avizoran vías de solución. La Administración de Sebastián Piñera estima que el 80% de las demandas están cubiertas en sus sucesivas propuestas; no obstante han sido rechazadas por los jóvenes en reiteradas ocasiones por considerarlas insuficientes. Ahora, faltan elementos de debate para saber de quién es la intransigencia.
Las movilizaciones estudiantiles fueron el detonante de la enorme explosión social que vive nuestro país después de 17 años de autoritarismo y dos décadas de expectativas frustradas.
Piensen en la nueva Libia como el último y espectacular capítulo de las series del Capitalismo Siniestro. En lugar de armas de destrucción masiva, nos encontramos con
Los gobiernos europeos celebran junto al estadunidense el “triunfo” que habrían obtenido en Libia y se frotan las manos ante la perspectiva de recuperar el codiciado petróleo libio, que por sus características permite obtener más ganancias que el de otros países.