“Venimos para quedarnos. El mensaje es exhibido por una simpática señora de unos 70 años. No es una joven e irrendenta activista. Es, simplemente, una señora de 70 años. La acampada del movimiento #OccupyWallStreet en el corazón del distrito financiero neoyorquino supera las tres semanas de existencia y ya no es la misma. Desde que arrancara el pasado 17 de septiembre se ha transformado.
La insensibilidad de los ricos hacia la pobreza de los oprimidos es histórica. Se establece en el momento en el cual se instalan en los grupos sociales más numerosos las ideas y prácticas que hacen la diferencia entre los que tienen poder de obligar a otros a hacer su voluntad, y los que aparentemente no tienen otro camino que someterse.
Hay certezas,
Esta es, sin lugar a dudas, la primera gran derrota de la derecha y también del sector liberal del concertacionismo en el plano de la lucha de las ideas (incluida la dupla Bachelet-Velasco). De ahí un cierto pánico y desconcierto de las elites empresariales y las viejas elites políticas.
Nueva York tiene ocho millones de habitantes; un millón vive en la pobreza. Es una vergüenza. Y, sin embargo, el sistema no se detiene aquí. Por mucha vergüenza que podamos sentir, la maquinaria va hacia adelante, para hacer más dinero. Nuevas maneras de hacer trampa con las jubilaciones, de robar aún más. Pero algo está sucediendo en
Se ha anunciado el ingreso de un anteproyecto para urbanizar y construir 11 edificios en el sector más emblemático de las dunas de Concón, Región de Valparaíso, lugar que por su belleza agreste y calidad escénica jamás debió ser tocado, conservándose como tal en beneficio de la ciudad y del país.
A inicios del mes de septiembre del presente año, 150 comunidades y organizaciones sociales a lo largo del territorio, fueron notificadas de que sus solicitudes de concesión radiofónica de mínima cobertura, presentadas entre 2005 y 2009, quedaban sin efecto, por arbitrio de
Una forma, entre otras, de resumir la estructura de este libro es la siguiente: se abre con una caracterización del estilo personal (al borde del perfil sicológico) de Sebastián Piñera, en los negocios y en la política, y concluye con una valoración optimista de su gobierno como detonante para la irrupción, y las transformaciones, que encarna el movimiento estudiantil.
Desde hace 38 años el patrimonio de nuestro país fue repartido entre unos pocos para su uso, como usufructo. Se desmantelaron industrias,
¿Hasta dónde podemos volver a presentarnos como lo que somos, como reaccionarios y, si es necesario, fascistas? ¿Hasta dónde es nuevamente posible que los fascistas nos unamos en una alianza de derecha para suceder al pusilánime que hoy tenemos de Presidente y que sólo se preocupa, en el fondo, de duplicar su fortuna? ¿Podremos seguir en el gobierno con las mismas consignas que nos dieron el triunfo en el 73, que nos permitieron gobernar 17 años, y que son legítimo patrimonio de nuestra extrema derecha?