A más de cuatro décadas de aquel triste septiembre de 1973, sectores de la sociedad chilena discuten si se trató de una “dictadura”, o es preferible referirse a aquel periodo como “régimen militar”. A primera vista bien pudiera parecer una discusión bizantina, una mera disquisición semántica sin mayor trascendencia. Sin embargo, el uso del lenguaje es una de las herramientas fundamentales en la construcción de la memoria y el imaginario de una sociedad. Por tanto, no estamos ante una cuestión baladí, por el contrario, es en el ámbito de lo simbólico donde cristaliza lo político.
He quedado perplejo una vez más, con la información recibida por expertos previsionales, ante un hecho que nuevamente afecta a los trabajadores al iniciarse este año 2012, y que dice relación con que la Superintendencia de Pensiones, que en el marco de sus atribuciones, ajustó a la baja los vectores con los que las AFP calculan las pensiones de Retiros Programados y Rentas Temporales, que se aplican a quienes desean jubilarse, lo que sumado a la baja rentabilidad del sistema, hacen que el escenario previsional para el 2012, sea muy complejo. Además, los trabajadores que ya se encuentran pensionados, verán por segundo año consecutivo una baja importante en el monto recibido en sus pensiones.
Hechos políticos, económicos y sociales de intensidad marcaron el año 2011, pero sin duda que fue el movimiento estudiantil el que llevó el pandero en cuanto a noticias, incluso traspasando nuestras fronteras.
Desde su gestación y nacimiento, la dictadura instaurada a partir del 11 de septiembre de 1973, fue una dictadura cívico militar, y lo siguió siendo hasta su último día.
¿Quiénes son los responsables de estos incendios? ¿El clima y las altas temperaturas? ¿La expansión de la industria forestal? ¿Intereses políticos de los Mapuche? O ¿Intereses político – empresarial? ¿Qué relación puede tener la plaga de la avispa taladradora con los incendios forestales?
Como decíamos en el
Si pensamos en el conocimiento y la acción de un movimiento mundial como el de los indignados, pronto advertimos que hay problemas teóricos y prácticos considerablemente distintos a los que se plantean en la academia, en los partidos y los gobiernos. Afortunadamente tenemos la posibilidad de enriquecer nuestro conocimiento con las preguntas que los pueblos se hacen y con las respuestas que se dan.
sintonía con las corrientes y conductas éticas del mundo actual. El homenaje rendido hace unos días atrás por autoridades políticas representativas a un deleznable criminal condenado de por vida por crímenes imprescriptibles de lesa humanidad y el nombramiento como presidente del más alto tribunal de la nación de un jurista que desconoce el derecho internacional y que fuera miembro de ilegítimos y criminales tribunales de guerra durante los 1970s, ilustran claramente cuan alejado está Chile y sus autoridades políticas de la concepción moderna de lo que debe ser un estado de derecho.
No hay duda que al momento de las habituales miradas retrospectivas al año que se ha ido, si es que hay un grupo humano que ha figurado como protagonista de este período en Chile, ese grupo es el que constituyen los estudiantes secundarios y universitarios. Hay que saludar sus declaraciones de autonomía, pero no hay que olvidar previas experiencias.
En la seguidilla de intervenciones militares y desestabilizaciones políticas que caracterizan a los tiempos que estamos viviendo, ha llegado el turno de Rusia, lo que no es casual.Era de esperar que sucediera, en la lógica, si así se la puede llamar, de europeos y estadunidenses.