La caída del Ministro Rojas y la designación de su sustituta, me genera la siguiente consideración: Es evidente que cuando Piñera designó a Mauricio Rojas como Ministro de la Cultura, sabía muy bien los puntos que calzaba dicho personaje. Es un hombre de su plena confianza. Hasta ayer funcionaba como asesor en comunicaciones, a cargo de redactar sus discursos.
Una agresión contra Cuba, es una agresión, a la tierra, a la sangre y a la Historia de América Latina”.
A comienzos del siglo pasado Argentina era una de las primeras potencias del mundo, y capital, Buenos Aires, era una copia latinoamericana de París – El Obelisco, varias veces más grande y majestuoso que el que instaló Luis Felipe en la Plaza de la Concordia – y, en cuanto a economía y desarrollo, grandes fortunas de europeos se hicieron en Argentina.
El exilio no fue, como muchos creen, una aventura de turismo, ni tampoco significó placer y paz para la mayoría de quienes debieron huir de la criminal persecución dictatorial.


Las declaraciones del Ministro de las Artes, las Culturas y el Patrimonio, calificando al Museo de la Memoria como un montaje y uso desvergonzado de la tragedia nacional, son gravísimas.
Una burda campaña de propaganda lanza el Gobierno de Piñera para imponer su línea económica de claro corte neoliberal. Antes de irse al fondo en las encuestas. Después de titubeos acerca del momento propicio para lanzar la ofensiva decidieron hacerlo ahora con un equipo coordinado desde Hacienda con el Larraín de turno, Valente de Economía — que estuvo en las cuerdas por irse de lengua con sus consejos a los ricos de sacar la plata a los paraísos fiscales — y con Monckeberg, el del Trabajo que ya hizo parte de lo suyo al convertir a la juventud trabajadora en carne de explotación para los