El golpe de Estado contra el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, exige de una revisión de su estrategia y táctica por los gobiernos progresistas y las fuerzas populares latinoamericanas.
Archivo periodístico 2005–2019
El golpe de Estado contra el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, exige de una revisión de su estrategia y táctica por los gobiernos progresistas y las fuerzas populares latinoamericanas.
En poco más de tres semanas, los enemigos de América Latina cerraron el primer semestre del año en curso: constitución de la Alianza del Pacífico (dirigida contra Brasil y los países de la Alba y Mercosur, 6 de junio); homenaje de la ultraderecha a Augusto Pinochet (Valparaíso, 10); golpe de Estado en Paraguay (22); conjuras destituyentes en Bolivia (24) y Argentina (27), y triunfo del PRI en los comicios presidenciales de México (1º de julio).
El Presidente Allende no sólo enfrentó enemigos mortales, de adentro y fuera del país. También una oposición feroz de parte de otros actores políticos. Los primeros representaban a poderosos intereses, afectados por las principales medidas modernizadoras que su gobierno impulsó con singular resolución y eficacia: la nacionalización del cobre y la reforma agraria. Los segundos, a sectores atemorizados o sobreexcitados, por el curso del proceso revolucionario, sólo en virtud del cual se lograron llevar a cabo con éxito dichas transformaciones, necesarias y en definitiva irreversibles. Unos y otros no fueron lo mismo, pero los segundos aportaron lo suyo al dramático desenlace de aquella gesta.
Con ustedes, el próximo presidente de México, En-ri-queeeee-Pe-ñaaaaa-Nieeee-to, anunció, el domingo en la noche, en el edificio de Buenavista que alberga la sede nacional del PRI, el maestro de ceremonias del evento, como si fuera presentador de una pelea de boxeo o animador de un salón de table dance.
Si siguen las tendencias anunciadas hasta ahora, a partir de estas elecciones México habrá transitado de la dictadura perfecta a la democracia imperfecta, en la que retoma el poder el partido que gobernó 71 años sin rivales.
El golpe de Estado que se ha consumado en Paraguay es una nueva voz de alerta a los pueblos latinoamericanos,la primera fue el golpe de Estado en Honduras y esta vez no debe permitirse que la gravedad de lo ocurrido ahora se diluya como sucedió en el caso hondureño.
El invierno parte en dos el 2012, pero no termina de llegar. De todos modos en la Ciudad de Buenos Aires los mendigos ya duermen agolpados en los pasillos de tiendas desahuciadas de algunas estaciones del subterráneo metropolitano. Tanto por razones mundiales como nativas, la recesión técnicamente es un hecho en Argentina Y la distribución de la riqueza se torna más regresiva. Según los economistas de Apuntes para el Cambio, hasta el tercer trimestre de 2011, el 37,6 % del excedente total producido iba a los trabajadores y el resto a los pocos dueños. Pese a que durante el período evaluado el PIB del país no se encontraba en franco detrimento como ahora, la distribución se polarizó contra la mayoría que vende su fuerza de trabajo para sobrevivir. El movimiento del capital en los países dependientes es ese precisamente: concentración de la propiedad y la ganancia, destrucción de fuerzas productivas, empeoramiento de las condiciones salariales, laborales y contractuales del trabajo; apropiación incesante de los recursos naturales, profundización del extractivismo minero y agropecuario; hegemonía del momento financiero del proceso completo de la generación de valor. Sin olvidar que los auténticos propietarios y gobernantes son corporaciones transnacionales, donde las burguesías locales simplemente reciben su renta, legalizan el saqueo y la explotación del trabajo, y administran políticamente un Estado cuyo sentido último es blindar el orden de la minoría que se apropia del excedente socialmente originado mediante el control social, la burocracia, las armas, la alienación, y los recursos en efectivo cuando el capital los apremia. En síntesis, siempre el Estado burgués garantiza el dominio burgués sobre la totalidad social.
En política, un ejercicio de retórica colectiva como el repertorio de buenas intenciones de los firmantes del documento de “Cara al Futuro” es siempre una artimaña predecible. ¿Pueden políticos concertacionistas cuyas prácticas consolidaron tanto el modelo neoliberal como el desprestigiado régimen político binominal encargarse de guiarnos hacia los nuevos tiempos?
Cuando llegó Colón sabemos que tenía una idea equivocada. El pensó que estaba en las Indias y los vientos lo trajeron a un lugar que se parecía a lo que le habían contado, eso de boca en oreja. Así fue construyendo, con su muy precario conocimiento, las maletas para su viaje y así llegó.