Quienes condenen la nueva agresión perpetrada por Israel en la Franja de Gaza se exponen a recibir una reiterada descalificación: “antisemita”. Para esos inveterados racistas cualquier crítica a las políticas genocidas del estado de Israel, cualquier denuncia de sus atrocidades y de su barbarie sólo puede nacer de un intenso odio al pueblo judío.

En las recientes semanas el país observó serias falencias en la información que ciertos medios le entregaron sobre temas fundamentales. Básicamente fue en los órganos de la prensa escrita diaria donde se observó ese fenómeno. Como contraste, los medios electrónicos pusieron indirectamente de manifiesto, a través de su cobertura noticiosa, las omisiones de “la gran prensa”.
Nos adentramos en una campaña presidencial y de parlamentarias y consideramos urgente levantar una candidatura democrática de los ciudadanos y ciudadanas y de los movimientos sociales.
El mundo observa con horror una nueva ofensiva destructora contra la franja de Gaza y la masacre del pueblo palestino. Los líderes mundiales contemplan con silencio cómplice los avances de esta escalada mientras la prensa difunde noticias bastante tergiversadas.
El panorama de la Presidencial empieza a tomar cuerpo e inundará la agenda de aquí al próximo Noviembre. Lógicamente los medios cercanos al sistema no guardarán anécdota ni imagen de las declaraciones o postales de cada contendor, o “vendedor de ilusiones”, siendo ahora la política una venta de imagen, más que el desarrollo serio de ideas. No escatimarán recursos: vamos comiendo un chancho entero, un curanto; visitas a “los más vulnerables” con desayuno de té y un mendrugo de pan… todo sirve.
Además de constatar el total engaño respecto de los resultados de las elecciones municipales que han intentado hacer la Alianza y la Concertación, es importante resaltar que la gigantesca abstención que hubo en ellas (que combinada con los votos nulos y blancos representa más del 60% de los ciudadanos) constituye una seria derrota para la legitimidad del sistema político-social autoritario y neoliberal impuesto por la dictadura de Pinochet, y consolidado por el liderazgo de la Concertación a través de sus 20 años de gobierno.
La lectura diaria de la prensa en los últimos días, respecto de la existencia o la ausencia de una epidemia de meningitis en el país, revela, en los pronunciamientos de los funcionarios de gobierno, y también de los expertos, una gran confusión.
La globalización de los medios mediáticos de (in) comunicación, hija bastarda de la Globalización del Capital, con su objetivo ideológico prioritario “el fin justifica los medios” impuso a la Humanidad una oscuridad educacional y cultural para transformar a la persona consciente en un individuo/masa – la masa es un prejuicio determinista-, que no piensa ni existe. Es un depósito de estereotipos consumistas y religiosos fundamentalistas.