Hoy, se tiene la certeza que para la próxima presidencial, no se presentarán programas que representen los intereses del pueblo o que busquen un cambio mínimo al actual estado de cosas.
Archivo periodístico 2005–2019
Hoy, se tiene la certeza que para la próxima presidencial, no se presentarán programas que representen los intereses del pueblo o que busquen un cambio mínimo al actual estado de cosas.
Estados Unidos ha decidido aprovechar el cáncer que padece el presidente venezolano Hugo Chávez para liquidar políticamente en vida con un golpe blando al arquitecto de la unidad latinocaribeña.
Lo que viene aconteciendo en la región de Araucanía ha tenido una consecuencia política inmediata: La derecha ha mostrado la hilacha.
La falta de decisión que muestran las autoridades para atacar de raíz el conflicto en la zona mapuche, raya en un notable abandono de deberes. Nadie aún explica por qué todavía no han mandado una bandada de F – 16 y/o despachado un pelotón de tanques Leopard 2 A4, para corregir aquello que dejó inconcluso Cornelio Saavedra. Voces autorizadas se alzan en se sentido.
Ninguna persona bien nacida puede restarse a la condenación del asesinato de una pareja de ancianos, consumidos por las llamas. Personalmente, profeso la no violencia activa, por consiguiente, rechazo toda forma de brutalidad. Pero nunca he podido aceptar la aplicación de la ley antiterrorista, verdadero engendro de una dictadura inicua, canallesca y criminal. Esta ley, no sólo atropella los derechos humanos, sino que también es la antítesis de cualquier forma de contención democrática. Nuestro país ostenta el campeonato mundial de leyes liberticidas: responder con terrorismo de Estado a hechos, por cierto, repudiables, me parece inaceptable.
Usted se sorprenderá mucho con este titular, porque tanto el Gobierno como el duopolio presentaron el reciente fallo sobre la petición de nulidad del fallo del CIADI sobre el Clarín como una derrota de la posibilidad de que resurja dicho diario confiscado por la dictadura.
“Importa el color del gato para que cace ratones”, como importa “la coherencia en política”, y que los acuerdos deben reconocer valores como “la libertad y el bien común” y “la identidad de cada cual”, decía el Presidente de la Democracia Cristiana, el senador Ignacio Walker en su debate con el Partido Comunista.
Para el viajero que como el autor de esta nota, ocasionalmente llega por estos lados, hay dos rubros comerciales que llaman la atención, ambos reflejando muy bien el modelo económico implantado en el país: uno son los abundantes “cafés con pierna” y el otro son las igualmente numerosas universidades privadas. Probablemente se trata de los dos ejemplos más emblemáticos del tan cacareado emprendimiento, elevado en el Chile neoliberal al rango de virtud cardinal.
La democracia electoral fue una conquista del movimiento obrero, especialmente el socialdemócrata, a comienzos del siglo XIX.