Todos sabemos que el Presidente Sebastián Piñera es un hábil jugador de Bolsa. Es más, muchos sabemos que jamás ha creado una empresa y asimismo ha creado puestos de trabajo, sino que por el contrario, ha actuado al alza y baja de las Bolsas de Comercio, junto a los conocidos de siempre, especuladores bursátiles, siniestros agentes comerciales que dejan convertidos en calaveras patrimoniales a sus clientes.

Hay alegrías que las carga el diablo. En Córdoba, Argentina, se está celebrando el juicio por crímenes de lesa humanidad contra 44 represores, acusados de secuestrar, torturar y hacer desaparecer a cientos de personas en el campo de concentración de La Perla.
Es una verdad incuestionable: las elites políticas del duopolio (Concertación y la Alianza oficialista) generan espectáculo para consumo mediático. Son las querellas particulares de los actores profesionales privilegiados del sistema binominal que hoy rige a Chile las que dominan la política por arriba y de ninguna manera es la búsqueda del interés general de las mayorías o el llamado bien común.

En Chile no existen los contrapesos, característicos de una democracia: hay un solo poder – el Ejecutivo – dirigido por un monarca que, en la actualidad, dura cuatro años – ¡ y por Dios, que se hacen eternos!


Caracterizar el ambiente político actual y proyectarlo al futuro, no parece alentador para la alianza ni para la oposición, debido a factores sociopolíticos muy presentes en la sociedad. Uno de ellos dice relación con el decantamiento que asumirán los partidos en las elecciones primarias, las que siendo muy necesarias, irán horadando la poca cohesión de unidad existente en la política actual, y que tomará 2 o 3 meses en recomponerse, y por lo cual Longueira ya expresó su deseo de suspender las primarias.