
Muchos se preguntan por qué el parlamento aprueba tantas leyes en manifiesto perjuicio del interés del estado de Chile y sus ciudadanos a cuyo servicio se encuentran y por lo cual se autoasignan millonarias remuneraciones. Presumimos que no es porque sean tontos. La verdad empieza a emerger, patente, clara, a la vista de todos.






Creación de un parlamento virtual de carácter ciudadano. La comprobada ilegitimidad del parlamento nacional, derivada del fraudulento sistema binominal y de la gran tasa de abstención electoral, así como la inexistente representatividad de sus parlamentarios a consecuencia de dicha abstención y del distanciamiento de éstos de sus electores, atestiguan la completa separación entre la clase política y la ciudadanía y plantean la necesidad y la urgencia de crear nuevos mecanismos de expresión para la opinión ciudadana.
En este día voy a aprovechar la columna acostumbrada para escribir sobre recuerdos personales; no es mi costumbre hacerlo y, además no tengo la habilidad de mi hijo, Rafael Andrés, para expresar las propias vivencias pasadas.
