
Quienes piensen que la Nueva Mayoría y la Alianza se trenzarán en una lucha a muerte por la reforma educacional, incurren en un grave error. Ambos bloques coinciden en que recuperar el ritmo de crecimiento de la economía de mercado plantea modernizar y adaptar el elitista sistema de educación. Esto para formar los profesionales y técnicos que requiere una fase superior del capitalismo en Chile. La batalla política en curso solo busca consolidar áreas de influencia de ambos bloques partidarios y de sus asociados empresariales, religiosos, militares, etc. Al final de la jornada, tal como sucedió con la reforma tributaria, todo se arreglará en la cocina donde se preparan los platos más exóticos de la política chilena.
Deseo comenzar señalando, como lo he explicado en artículos anteriores referidos al tema de la educación, que sin transformación de las sociedad (o del modelo como se dice en estos tiempos), no es posible la transformación de la escuela (en el sentido genérico), pero que sin la transformación de ésta, tampoco es posible la transformación de la sociedad.
Durante siglos, los gobiernos han dicho a sus soldados y a su pueblo: conozcan al enemigo. El problema con el califato del Isis, el Estado Islámico –y es un gran problema para el presidente Obama después del asesinato del periodista James Foley–, es que no sabemos qué es. Nos hablan de sus carnicerías, de su crueldad, sus raptos de mujeres; de que entierran vivos a humanos, de su saña contra cristianos y yazidíes y sus decapitaciones públicas, pero eso es todo. Incluso el líder del EI, Abú Bakr Bagdadi, parece una combinación demencial del Mahdi que asesinó a Gordon de Jartum, el ejecutado Osama Bin Laden y Oliverio Cromwell, el que hizo a los civiles de Drogheda lo mismo que el lord protector musulmán Bagdadi ha hecho a sus enemigos.
Ayer recibí la visita del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, quien realizó un viaje al exterior relacionado con la defensa de importantes intereses petroleros de su país.
EEUU desclasificó. A los 40 años de los sucesos cuenta la verdad que antes ocultó. Son sus reglas.
En todo el mundo, los trabajadores y las trabajadoras de los servicios públicos, junto con el resto de la ciudadanía, no solo están defendiendo los servicios públicos, pues también luchan por hacerlos más democráticos y receptivos ante las necesidades y los deseos de las personas. 
El problema no es que el cadáver de Michael Brown tenga vestigios de marihuana, como lo afirman las autoridades de Ferguson, Missouri, sino que tiene dos balazos en la cabeza. El problema no es que el joven negro tenga antecedentes penales o no los tenga, sino que tales antecedentes, reales o supuestos, han sido esgrimidos por la policía local como argumento exculpatorio del policía que lo mató. El problema no es que Brown haya sido ejecutado a distancia, cuando intentaba rendirse, como lo indican los resultados de la segunda autopsia realizada por Michael Baden a petición de la familia del difunto, sino la versión oficial de que el victimario disparó sobre la víctima a corta distancia durante un forjeceo en el que el muchacho intentaba despojar de su arma al agente del orden.