
El gran Einstein afirmó alguna vez algo más o menos así (cito de memoria): “resulta más fácil destruir el átomo, que un prejuicio”. Los pre-juicios forman parte de nuestra vida cotidiana y tienen que ver con el ethos, con la forma de habitar el día a día y evaluar nuestras relaciones, con los demás o con las instituciones. No pretendo que no tengamos prejuicios o que vivamos fuera de algún ethos. No es posible. Pero sí uno puede pretender algo más de conciencia crítica respecto a los hábitos, valoraciones, normas sociales en que se vive y con respecto a los propios prejuicios.
Hay figuras públicas de dudosa reputación, personajes que ocultan un pasado o un oscuro presente, figuras públicas anodinas, políticos corruptos, embusteros y pusilánimes, oposiciones reaccionarias y retrógradas pero si algo caracteriza a la oposición venezolana son los adjetivos de “golpista” y “violenta”.
Existe en una extensión de casi 2 kilómetros, con un ancho promedio de 80 metros, entre las calles La Aurora y Padre Hurtado, comuna de Vitacura, un parque consolidado como efectiva área verde de recreación y esparcimiento gracias a las UF 9.000 entregadas oportunamente, como mitigación, a la municipalidad por la constructora Viviendas 2000, empresa que hace algunos años atrás edificó, en predios baldíos que supuestamente formaban parte de la cuenca del río Mapocho, unos conjuntos residenciales en altura de excelente calidad enfrente de la Avenida Escrivá de Balaguer, colindante esta vía con la ribera sur del mencionado río.
El arribismo odioso de la Alcaldesa de Santiago ha dado otro paso aborrecible. Prohibir el tránsito de mendigos por la Plaza de Armas no puede sino ser considerado como otra muestra del desprecio de esta ex izquierdista por la gente pobre que se ve en la necesidad de salir a las calles por un poco de dinero.
Con el triunfo de Dilma respiramos más tranquilos en Suramérica. El domingo 26 se jugaba bastante más que el cambio o la continuidad del proyecto político de su gobierno, se jugaba la definición del mapa geopolítico regional, un proceso en el que también debe incluirse la contundente victoria electoral de Evo Morales en Bolivia, la segunda vuelta electoral en Uruguay dentro de un mes, y las elecciones presidenciales en Argentina el año próximo.
Una de las grandes consecuencias de las contundentes movilizaciones estudiantiles fue que el Chile quedara demonizada la palabra “lucro”. Esto es, la obtención de ganancias económicas en la educación, especialmente cuando éstas se derivan del aporte del Estado a este proceso. Quedó sentado en la conciencia nacional que nadie debiera profitar de un derecho humano considerado esencial, cuando en muchos países del mundo la enseñanza es tarea del Estado y los estudiantes no pagan absolutamente nada por formarse. Las masivas protestas pusieron al desnudo cómo se fue deteriorando la educación pública, al tiempo que muchos vieron como una oportunidad de negocio la inversión en establecimientos privados, especialmente si su actividad era subvencionada por el erario público.
En Brasil la derecha está representada por la Socialdemocracia, cuyo líder, Aécio Neves pertenece a una antigua familia de políticos – uno de ellos Tancredo Neves, fue el primer Presidente de Brasil luego de la dictadura – y es un “playboy”, casado con una famosa modelo. Por cierto, en Brasil, a diferencia de Chile, no existe un partido de extrema derecha – como la UDI – y la Socialdemocracia brasileña sería equivalente a la derecha de la Concertación o a la Fuerza Pública – de Andrés Velasco -. El mentor de Neves es Fernando Enrique Cardoso, una especie de personaje, similar a Ricardo Lagos, tanto en lo de pavo real, como su adhesión al neoliberalismo.
La literatura política de comienzos del siglo XX tendió a identificar la democracia directa con los regímenes autoritarios. Max Weber la relaciona con el tipo de dominación carismática, es decir, que exalta el poder de un gobernante demagogo o de un populista, falso salvador de la nación. Esta concepción ha sido superada en el siglo actual: en primer lugar, la democracia representativa – sea de regímenes parlamentarios, semipresidenciales o presidenciales – ha perdido el prestigio del cual gozó desde comienzos del siglo pasado; en segundo lugar, la democracia directa ha demostrado no ser el método propio de los dictadores, sino una forma muy eficaz de hacer partícipes a los ciudadanos del gobierno de un país.