
No está de más reiterar que la historia no usa ni calco, ni copia, sin embargo, tanto en 1972 los camioneros, dirigidos por León Villarín, como los de 2015, liderados por José Villagrán, son los mismos fascistoides, digitados y pauteados por la ultraderecha . Antes, el protagonista fue el Partido Nacional, conducido por Sergio Onofre Jarpa, hoy, por la cara visible de la UDI, Hernán Larraín. Se trata, en ambas situaciones, de pretender paralizar el país, cortar la vía de acceso de norte a sur, generando caos e incertidumbre y, de esta manera indigna tratar de ampliar el frente de masas que detengan los cambios y provoque un golpe blando.
Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda falleció hace algunos días minutos después de la 10 de la noche, según informa el siempre confiable Hospital Militar. Durante dos días fue imposible encontrar su certificado de defunción en Internet. Se habría determinado por sus familiares la cremación del cuerpo en el Cementerio Católico, dirigido por un pinochetista fervoroso, y antes de la cinco de la mañana los restos habrían sido sacados con destino desconocido por sus familiares. Es la versión oficial.
Eso es lo que genera la reaparición de los señores dueños de camiones en la escena política del país. No han cambiado mucho. Ellos serían las “víctimas” de un estado de violencia y subversión desatada, adjudicada a grupos mapuche, y donde el Estado chileno ha mostrado su “ineficiencia”. Porque ellos sí lo saben: este Estado es “su” Estado. Está para proteger sus derechos. Son, además, “apolíticos”, cómo no. Sólo les interesa poder trabajar “tranquilos”. Los otros, todos aquellos que ven las cosas de otra manera son calificables de “terroristas” o subversivos. Nunca les ha interesado mucho que se sepa aquello que llaman pomposamente, “diálogo”.
Ministritos arrodillados, pseudo autoridades medrosas y tiritonas, preocupadas, atrapadas en sus debilidades y cobardías, sometidas por teléfono celular a los empresarios bravucones que bloquearon las vías, agredieron a personas y no dejaron el paso libre a miles de ciudadanos.

Jamás hubo la intención de realizar cambios en el actual ordenamiento. Desde el primer momento lo que hubo fue un plan para sostenerse en el poder luego que se derrumbara la Concertación y luego de la innecesaria aventura de cuatro años de un gobierno de derecha.